SALGUEIRIÑOS
18 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.QUE LOS ciudadanos satisfagan sus obligaciones tributarias es justo y necesario. Salvo en circunstancias de exención contempladas, a nadie le puede hacer gracia que unos vecinos contribuyan religiosamente a las arcas municipales y otros se escaqueen, incluso con sonrisas de satisfacción en los labios por lograr eludir la tupida red ejecutiva del Concello. Esa de la que se escapan aún (esperemos que por poco tiempo) algunos peixes , como dice Leiceaga. Entre ellos hay 700 peixes gordos, la mayoría de los cuales llevan una vida económicamente desahogada. Las medidas coercitivas, como los embargos, no tienen precisamente un tinte alegre. Resulta doloroso comprobar como el sueldo o la cuenta bancaria se reducen de repente. Pero la justicia y la solidaridad (y la liquidez municipal) reclaman estos áridos trámites (eso sí, sin errores). Cuando no hay apetito fiscal, hay que despertarlo.