Patio de vecinos Caixa Galicia entrega a 35 jóvenes sus becas dotadas con un millón de euros. El objetivo es mejorar el potencial humano en el ámbito de la formación e investigación
11 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Caixa Galicia entregó ayer en la sede de su Fundación en Santiago las credenciales a los 35 becarios elegidos este año entre cerca de los 400 solicitantes. Las becas, que llevan ya quince años entregándose, tratan de mejorar el potencial humano en lo que se refiere a formación e investigación en Galicia. Además propiciarán la inserción laboral de los recién titulados. Este año serán doce los estudiantes de entre 20 y 29 años que fijarán su investigación en nuestro país. El resto lo hará en Bélgica, Dinamarca, Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos. Camino del Norte Allá por el siglo IX, quienes se habían fijado en esta ruta eran los monarcas de la corte asturiana. Enrique y Pablo , de Sabadell, tienen nombre de reyes, y como a ellos, les ha engatusado el Camino del Norte. O mejor dicho, les ha «emperrado». Sí, sí. «Emperrado» porque Enrique y Pablo han hecho la ruta del mar Cantábrico en compañía de su perra Luca . Han llegado ayer, cansados pero ilusionados, pedaleando en su bicicleta desde Pamplona. Casi todas son palabras de elogio para el Camino. Únicamente han notado falta de albergues y malas indicaciones en el País Vasco. Gustavo Bonis es de Guadalajara y se ha cruzado en el Camino con los catalanes. Para él la experiencia ha sido muy bonita pero no acaba de entender eso de venir con mascota. «Estoy seguro de que pesa mucho más que la mochila», dice mientras acaricia su pelo negro. Con una mochila Para Manuel Rodríguez , de Lugo, la única mascota del Camino ha sido su mochila. Manuel empezó a caminar desde Astorga, una tierra que conoce bien, no sólo por sus mantecadas, sino porque estuvo trabajando por aquellos lares. Los tramos que más le han impresionado fueron los de Sarria y Portomarín. También él va a repetir experiencia, pero está convencido de que lo hará acompañado. Ya ha empezado a animar a amigos y familiares. Y es que los encantos de un país así no caben en una mochila por muy grande que sea. Y por mucho que insista Labordeta.