CON LUPA | O |
24 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SE MATAN COMO idiotas. Llega el fin de semana y se estampan en las cunetas, abarrotan los tanatorios y dejan por la carretera un reguero de gasolina y de lágrimas. Los pueden ver por la calle, con sus bugas maqueaos quemando el embrague en los semáforos, eso cuando paran. Van follaos por la carretera de A Estrada, por la carretera de A Coruña, por cualquier vía que conduzca al infierno. A algunos, su propia familia les ha subvencionado la muerte y les ha comprado el coche más potente del concesionario, porque el chaval se lo merece. ¿Se merece morir? ¿Se merece comprar todos los boletos para el nicho? ¿Por qué se premia a los imberbes con automóviles que no saben manejar? ¿Por qué para conducir una moto existe una normativa que obliga al usuario a pasar primero por un vehículo pequeño y luego, con la experiencia de los años, a uno mayor? ¿Y por qué no existe eso en los coches? Cualquier chaval recién salido de la autoescuela es libre de ponerse al volante de una máquina de doscientos caballos. ¿Estamos mal de la cabeza? ¿No sería mejor que controlásemos más a nuestros hijos cuando aún están vivos? Lo dice el anuncio: La potencia, sin control, no sirve de nada.