El intérprete da vida al personaje del comisario en la célebre obra de Dario Fo, en una versión bastante fiel pero con dos finales posibles
10 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?o tuvieron suerte los actores de la compañía vasca con el estreno de Muerte accidental de un anarquista , la clásica obra de Dario Fo que denuncia las conexiones entre los poderes político y judicial. Ocurrió que el día que escogieron para estrenar este vodevil político en San Sebastián fue el 11 de septiembre de 2001. -¿Fue muy mala promoción?-Sí, nunca hubiera podido ser peor. No le fue nada bien al estreno porque la gente estaba demasiado asustada con el tema. A pesar de todo hubo una buena entrada, pero no entrega ideológica.-¿A la luz de lo que ocurre hoy, la pieza de Fo conserva vigencia?-Sí. No tanto la anécdota de tirar a un preso por la ventana, prácticas hoy en día un poco desterradas. Se tortura, aunque no tanto. Pero la persecución del poder político y judicial a ciudadanos libres porque disienten con el poder político sigue ocurriendo, y es muy peligroso.-Hacéis una versión con referencias a Norteamerica y el terrorismo y con dos finales diferentes. ¿Cómo es esto?-En general es muy fiel a lo que escribió Fo. Sacamos un final de una dramaturgia inglesa que nos pareció muy bueno porque propone un final posible y otro alternativo y que el público decida el que quiere. -La profesión actoral está ahora dando un ejemplo de compromiso y unidad. ¿Es coyuntural?-Se ha impuesto una conciencia respondona y responsable frente a muchas cosas que están ocurriendo en el país y si es coyuntural bienvenida sea, dure lo que dure, y sino mucho mejor. Teatro Principal.