Los asturianos ya entran por su puerta a Compostela

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Un cúmulo de autoridades locales y autonómicas y algunos vecinos inauguraron ayer la avenida de Asturias, entre las rotondas de Meixonfrío y Amio

21 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Un kilómetro y cuatrocientos metros de avenida para simbolizar la amistad y hermandad existente en los pueblos de Asturias y Santiago. Desde ayer, el tramo del periférico comprendido entre las rotondas de Amio y Meixonfrío se llama avenida de Asturias. Este vial es el primero que se dedica a una comunidad española, pero no será el último. El Ayuntamiento tiene previsto dedicar una calle a cada comunidad autónoma de España. Para descubrir las placas de la vía no faltó nadie. Bajo la carpa, que permitió a las numerosas autoridades refugiarse de la lluvia, había representantes de todos los colores políticos (PSOE, BNG y PP) y miembros de todas las administraciones (alcalde, concejales del gobierno y de la oposición, presidentes de las comunidades gallega y asturiana, diputadas en Madrid). Este impresionante despliegue de autoridades fue seguido por otro impresionante despliegue de fuerzas policiales (también había de todas). No faltaron a la cita los representantes vecinales de Meixonfrío y tampoco se perdieron la inauguración los técnicos que diseñaron los jardines situados junto a la rotonda de Amio. El acto, pese a todo, estuvo cargado de emotividad. Vicente Alvarez Areces, presidente del Principado de Asturias, recordó sus tiempos de estudiante en Santiago y su paso por la vida laboral también en Galicia. Hubo palabras de Areces para la fuerte amistad que le une con muchas personas en Santiago y para los numerosos asturianos que siguen acudiendo a la Universidad compostelana para estudiar. El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, dijo que la elección de este tramo para ser denominado avenida de Asturias no era casual. Por él entran en Santiago los asturianos, convirtiéndose en la puerta de entrada hacia Compostela. Manuel Fraga también destacó los lazos que han venido uniendo a los gallegos y asturianos a lo largo de la historia. «Este tamo viario que la ciudad de Santiago le dedica a Asturias adquiere el sentido de un símbolo de una hermandad reforzada por las nuevas comunicaciones». En los discursos también hubo referencias a la marea negra. Fue el presidente asturiano el encargado de que no pasara desapercibido el problema, y ofreció el apoyo y la ayuda de los ciudadanos vecinos, aunque recordó que ellos también tienen chapapote. El presidente de Asturias firmó también en el libro de honor de la ciudad.