RAYUELA
30 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.HOY COMIENZA de verdad el otoño. Cuando hoy arranquemos la hoja de septiembre en el calendario, arrancaremos también lo poco que quedaba de verano en cada uno de nosotros, y con el caer de las hojas resbalaremos hacia el final de otro año. Cuando esta mañana miremos hacia atrás, ya no estaremos allí. Tendremos días más cortos pero, a cambio, noches más largas. Volverá también el viento, y los flequillos movidos por el viento y el crepitar de madera bajo nuestros pies. El otoño irá entrando en nosotros como una enredadera que cubre un edificio y nada habrá cambiado. A Santiago seguirán llegando más y más emigrantes, como hojas secas que escapan de árboles cansados. Tengo un amigo que cuando abandonó su país con sólo un año vio tan triste a su familia que no paró de hacerles muecas. «Parecía como si supiera que se iba», dicen de él. Todavía hoy, más de veinte años después, sigue haciendo muecas para no llorar cada vez que mira hacia el sur. Los inmigrantes sólo se traen consigo medio corazón, las aduanas cobran precios muy caros. El resto, todo lo demás, su vida, lo han dejado por el camino. Quizás algún día, quién sabe si en otoño, todos seremos hojas secas.