El importante monto económico destinado al aeropuerto se contradice con las preocupantes carencias inversoras en infraestructuras viarias
26 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El plan director del aeropuerto de Lavacolla comienza a notarse. El Ministerio de Fomento destina 33,5 millones de euros a estas instalaciones, y de paso da a entender que el aeródromo compostelano tiene la prioridad que reclamaban muchas voces, no sólo de Compostela. Los 33,5 millones de euros (más de 5.500 millones de pesetas) que llegan a Santiago suponen una significativa tajada económica para mejorar ostensiblemente el aeropuerto central de Galicia. No obstante, no supone ni más ni menos que emprender la línea de compromisos adquirida por el Estado con la ciudad. Se trata de inversiones que se reclamaban, y que habrán de ser completadas con otras actuaciones también reclamadas. El pasado año el Ministerio de Fomento aludía a una inversión en los próximos años de 114 millones de euros. Nueva torre Por lo de pronto, los 33 millones presupuestados para el 2003 permitirán abordar la nueva torre, la ampliación del área terminal y del aparcamiento, la calle de salida rápida, un edificio para equipajes, sistemas de inspección, la adquisición de terrenos para ampliar las instalaciones, el cambio de ubicación del radar y otras intervenciones. Al margen de estos proyectos, a la hora de valorar las aportaciones resulta inevitable mirar lo que le toca al vecino, y más en esta comunidad autónoma. Santiago sale ganando claramente, por cuanto se lleva de las arcas estatales el 80% de las inversiones destinadas a Galicia. Madrid parece haberse percatado de que la dispersión de esfuerzos debilita a todos y no potencia especialmente a un aeropuerto de referencia, que en el caso de Galicia es Lavacolla. Sobre todo cuando al acecho están otros aeródromos potentes que pueden acaparar tráfico aéreo como el portugués de Oporto. Es la tesis que han mantenido, a veces con tintes alarmantes, las autoridades compostelanas y los integrantes de la corporación local, en medio de un bajón de la actividad aeroportuaria. El alcalde Xosé Sánchez Bugallo dijo ayer que le parecía «correcto e satisfactorio» que Fomento apostase por el aeropuerto de Compostela. Como era de esperar, la gran diferencia inversora no agradó en las ciudades menos beneficiadas. Bugallo aclara que «nós non nos opoñemos a outros», pero resalta que existían actuaciones comprometidas que había que cumplir. Sus socios de gobierno, los nacionalistas, recibieron «con agrado» la inyección económica de Fomento y recalca que es una respuesta «ás reiteradas peticións da comisión cidadá», lo que a su juicio dará pie a consolidar Lavacolla como aeropuerto central de Galicia.