La actriz lleva años desdoblándose entre escenario y butaca. Tal vez por eso conoce bien el instante previo a la interpretración que reflejará en un solo
07 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Cambaleo Teatro celebrará el próximo fin de semana sus veinte años. Esta compañía histórica en la escena contemporánea española que dirige Carlos Sarrió, invitó a Ana Vallés a participar en su conmemoración de La Nave de Aranjuez -un antiguo matadero cedido por el Ayuntamiento a Cambaleo- con una pieza corta. La actriz preparó para la ocasión una obra de 25 minutos que recoge el mismo título con el que comenzó trabajando el corto en el Teatro Galán, Sin sombra de duda, basado en textos de Javier Martínez Alejandre, un autor con el que acostumbra a trabajar. La pieza, según Ana, tiene dos partes: «una primera que trata sobre las dudas existenciales, centrada sobre todo en un intérprete, con una parte de actuación muy hacia fuera. Y otra segunda que se centra más en tratar los temas del pasado y el futuro, tratando de reivindicar la liberación del pasado y de todo su peso para de alguna manera vivir libres el futuro». Enfrentarse al escenario Esta propuesta de la miembro de Matarile tiene mucho que ver con las dudas del intérprete, «con cómo se enfrenta cada vez que sube al escenario a ese momento, con todo lo que acarrea, o si de alguna manera, se libera de cosas para presentarse de otra manera». Aquí radica el gran atractivo que para Ana Vallés tiene el teatro. Drama y vida se entrecruzan así en una simbiosis fascinante. La actriz plantea el corto con un personaje que cambia mucho su imagen física, precisamente para «jugar con ser algo que no se es, que no está obligado a llevar la imagen que se tiene». En el escenario, sólo una cama y una lámpara imaginarias.