Resignación entre los conductores ante la perspectiva de soportar medio año de obras y cambios de circulación que no evitarán los habituales colapsos
28 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La glorieta de Vidán ya no existe. Dicho así, parece una buena noticia, pero no conviene sacar conclusiones precipitadas. Sólo ha dejado de existir temporalmente a efectos de tráfico. Desde ayer, los conductores que pretendan salir de Santiago en dirección a Noia se encontrarán con una intersección en forma de T que causará más de un quebradero de cabeza. A los automovilistas, por supuesto, pero también a los agentes de tráfico que ayer trataban de agilizar la circulación en el primer día de funcionamiento del nuevo plan de tráfico. Esto por ahora, ya que funcionarios de la Xunta se afanaban por la mañana en la colocación de semáforos para regular el tráfico por la zona. Los usuarios asumieron los cambios con una mezcla de escepticismo y resignación. Vicente, un taxista habitual de este recorrido, no podía ocultar su mal humor por los cambios: «Estas obras deberían estar feitas desde hai tempo, porque xa se sabía que existía o problema; pero o que non se pode facer é agardar á volta das vacacións para montar este lío, e senón xa veremos o que pasa en septembro». Otros se lo tomaban con más calma. María, una vecina de Bertamiráns que se desplaza diariamente a Santiago para trabajar, parecía resignada, pero también esperanzada: «Las obras son una lata, pero algo había que hacer; si sirven para descongestionar el tráfico, bienvenidas sean». A su lado, sentado en el asiento del copiloto y con cara de pocos amigos, su marido refunfuña: «Sí, claro, pero podían haber buscado una alternativa para los que tenemos que pasar por aquí todos los días». División de opiniones División de opiniones, por lo tanto, entre los automovilistas. Pero en Vidán tampoco faltaban los curiosos que emitían comentarios cargados de retranca ; muchos se preguntaban qué pasará cuando dos camiones se encuentren de frente justo en el centro de la intersección. La hipótesis supondría un verdadero examen para determinar la pericia de los conductores, ya que ambos deberían hacer un giro de casi 180 grados. Pero el asunto más delicado y que más suspicacias despierta es el plazo de ejecución de las obras. En este punto, la desconfianza se multiplica. Las previsiones oficiales asegura que los trabajos estén terminados en mayo del año próximo. Y la retranca arrecia: «Se eles falan de seis meses, hai que contar un ano», dice uno; «Si, si, e xa verás cando chegue o inverno e empece a chover», responde otro. Tranquilidad Pero, para ser el primer día, ayer no se registraron demasiados incidentes. También es cierto que estamos a finales de agosto y que lo que ocurra en septiembre con el inicio del curso escolar y la vuelta al trabajo está por ver. En principio, el tráfico en dirección a Noia, tanto desde el periférico como desde la avenida Victoria Míguez (Campus Sur) se mantendrá en ambas direcciones. El acceso a la carretera de la Amanecida sólo se permitirá para el tráfico procedente de Noia, y la salida únicamente hacia el Periférico. Para evitar retenciones, se recomienda para los vehículos ligeros el acceso a través de la Glorieta del Hospital, por la calle Cantaleta. Como medida cautelar, la Consellería de Política Territorial recomienda evitar en lo posible el paso por el nudo de Vidán y la utilización de carreteras locales que unen la N-550 con la C-543, así como la CP-0205, Bertamiráns-Casalonga. Por si acaso, se mantendrá abierta en todo momento la posibilidad de cambio de sentido en la glorieta del Hospital Clínico y en la intersección de la Papelera de Brandía, en los dos extremos de la obra. Aún así conviene armarse de paciencia, porque los atascos parecen inevitables.