Para que el llamado «instante de creación» no se quede en un acto solitario, el espectador de esta muestra de Richard Tuttle tendrá que meterse en la piel de sus trabajos a través del folleto informativo publicado para la ocasión; de otra forma, a simple vista, las piezas que ocupan varias salas del CGAC pueden presentarse desprovistas de todo significado. El montaje, supervisado por el propio artista, se organiza en forma de espiral que, de manera simbólica, intenta trazar la espiritualidad que le transmite Compostela. Esta estela de contenidos está formada por vitrinas con publicaciones diseñadas por Tuttle y obras de pared de pequeño formato, realizadas en contrachapado, alambre y goma. En el vestíbulo se han suspendido del techo varias creaciones de colores que marcan con su verticalidad la energía vital de dicha inspiración. Tienen su culminación en la obra central que se cuelga en el Doble Espacio y que, gracias a la iluminación y los materiales empleados, posiblemente, sea la que mejor funcione en cENTER . Colocadas sobre los paneles, y a una baja altura, se dispersan Blue/Red Alphabet y Replace IV , ambas en acrílico sobre madera. Las letras, gliflos, son invenciones de Richard Tuttle. Resultan ser signos estructurados con combinaciones en tonos azul y rojo, formas geométricas y espacios abiertos en el propio núcleo, a los que, además, se aplica el lápiz, dejando inscrita su huella en negro al transcribir el número y la letra correspondiente del alfabeto real. Como complemento, las cabezas de clavo se destinan a servir de puntuación. Los libros ilustrados desde 1965, medio centenar, se han editado en colaboración con poetas y escritores, y es que en esta producción, el vínculo de la plástica con la palabra es parte importante. Esta muestra de Richard Tuttle viene arropada por una trayectoria que comienza en los años sesenta. En 1968 se presenta en Nueva York en la exposición Antiform junto a Eva Hesse, Robert Ryman y Richard Serra, y un año más tarde el comisario Harald Szeemann lo convoca para participar en una colectiva que tenía como objetivo «contribuir a la comprensión y consagración de un vasto movimiento internacional aún por definir» y en la que el entorno y la construcción in situ tenían especial relevancia. Cuatro décadas después llega a Santiago y a Oporto en una colaboración entre el CGAG y el Museo Serralves. En las obras realizadas especialmente para el espacio de Siza, considero que las musas no han servido de gran ayuda al artista; parecen diseñadas bajo el ánimo de un agotamiento estético que se enrosca en teorías individualistas a las que es obligatorio seguir con los complementos impresos en mano. Un hermoso texto de Eduardo Lago, incluido en un libro de artista publicado para las dos presentaciones y que, gentilmente, nos ha pasado el profesional equipo de prensa del CGAC es, a mi entender, la pieza más apreciable de esta exposición. «cENTER». Obras de Richard Tuttle. CGAC. Hasta el 22 de septiembre.