«Adoro el trato con la gente»

La Voz

SANTIAGO

Belén Montero, filóloga En el Palacio de Congresos siempre hay una sonrisa. Entre el tumulto y el murmullo colectivo de mítines, conciertos y asambleas, siempre aparece una mujer risueña y dispuesta, de figura esbelta y que se mueve por los pasillos como si fuera un hermoso cisne en el lago. Esa chica, cuyo rostro conocen tantos ciudadanos, se llama Belén Montero, licenciada en Filología inglesa y ayudante de la dirección del centro. Pero ella, en realidad, es una experta en el trato humano. Entre Belén y otras profesionales de su ramo, a veces, hay la misma diferencia que entre el golpe de una tenista y el de una señora con el matamoscas. Por eso está donde está.

13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Al mediodía, en pleno verano, el Palacio de Congresos presenta un aspecto tranquilo. Belén invita a un café con leche. -¿Se acabó la temporada? -En absoluto. La actividad congresual en los meses de julio está creciendo mucho. -¿Cuando llegó aquí? -En 1998. -¿Y desde entonces? -Muy bien, feliz. Siempre he querido trabajar aquí. -¿Y qué tiene que ver esto con la filología inglesa? -Más de lo que parece. El idioma abre muchas puertas. -¿Practica? -Menos de lo que quisiera. Pero trato de hacerlo. -¿Son pesados los agentes de los congresos? -No. Gente estupenda. -¿Pero no exigen a menudo cosas imposibles? - Son demandas razonables. Nunca me ha pedido aquí dentro una piscina (Risas). -¿Qué opina del peso de la imagen en el trabajo? -Es importante. Pero menos de lo que se cree. El día a día no está tan relacionado con eso. -¿Le silban alguna vez los congresistas? -De momento no. Y espero que sigan así. -¿Como está ahora el sector en Santiago? -En auge. Hay muy buenas expectativas de crecimiento para estos años. Recuerdo que el último Xacobeo fue magnífico. - ¿Qué es lo que caracteriza el turismo de congresos? -Tiene cierto nivel en cuanto al gasto. Es gente con poder adquisitivo y que suele disponer de tiempo libre para visitar la ciudad, ir a restaurates. Santiago es un lugar perfecto para eso.