La manipulación artística

VANESSA QUINTANAR SANTIAGO

SANTIAGO

Una exposición colectiva de la Galería Trinta relaciona los objetos cotidianos con el arte Con un punto de subversión y humor, cinco jóvenes artistas se proponen en una exposición colectiva rescatar del olvido los objetos que sustentan las obras y que, en sus propuestas, cobran un especial protagonismo a través de la fotografía, la pintura y la escultura. El viernes inauguraron la muestra en la Galería Trinta, subordinada al título «De los objetos», que permanecerá abierta hasta el 15 de septiembre. Su trabajo, según explican, supone una apuesta por los objetos manipulados en favor del arte.

07 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El soporte de las obras, ese gran deseheredado de la gloria artística, es el protagonista de esta exposición colectiva. Bajo la consigna de que el objeto es el sujeto, artistas tan heterogéneos como Elena Blasco, Carmen Calvo, Pep Guerrero, Chema Madoz y Pablo Milicua, han empleado lienzos muy particulares para plasmar una misma idea. Utilizan objetos conocidos, pero dotados de una pose personal que, como una ilusión óptica, cobra vida ante el espectador. Símbolos sociales En la sala se observan horquillas convertidas en clave de sol o gotas que se transforman en nube en las imágenes equívocas de las fotografías de Chema Madoz; los peluches de pedrería y símbolos sociales -como el fútbol, los toros o la religión- de Pablo Milicua; o la insólita mezcla de paisajes de ensoñación y la estética kitsch sobre sillas o bolsos de Pep Guerrero. Los cinco artistas juegan con el espectador en clave de humor, de doble sentido. Fondo y forma luchan en compartir protagonismo, y es esa tensión artística lo que hace atractivas las obras, no sólo visualmente, sino también como objeto de reflexión sobre la vida que subyace en lo aparentemente inerte y cotidiano. Así, Pep Guerrero encontró el soporte idóneo para sus producciones en los objetos abandonados en el trastero de su casa. Utilizó maletas, bolsos o zapatos como un improvisado lienzo donde plasmar su creatividad. Sin embargo, el tiempo le hizo ver que de aquel acto espontáneo podía extraerse una valiosa lectura: fondo y forma, ambos unidos por una continuidad insólita. En sus esculto-pinturas, Pep Guerrero muestra la unión imposible de un paisaje estático, casi onírico, con el colorido atrevido y chirriante de los setenta. Transformación Según explica el artista, fue la provocación la causa de esta extravagante unión. Sin embargo, ese lado transgresor se ha transformado en una original costumbre del artista donde el soporte, el arquetipo de belleza estética y los trozos de tela con estampados de flores, pieles de tigre y cebra, o manteles a cuadros, se dan la mano de forma sorprendente. Y también nostálgica. Pues la presencia de esta estética que ahora usa en su trabajo artístico se explica por la influencia que Pep recibió de las revistas de moda de la época, que recuerda con melancolía. La exposición se clausurará en septiembre.