El Ayuntamiento instaló dos semáforos en la avenida de Rosalía de Castro, no con ánimo de regular la circulación de vehículos, sino para protegerlos de los peatones. Así se hizo en la zona de Feáns, en donde la corriente humana era y es incesante, con el consiguiente transtorno para los vehículos. Los mismos motivos inspiraron la ubicación la pasada semana de otro semáforo en las inmediaciones del cruce con la praza de Vigo, según resaltan los responsables locales. El responsable de Tráfico, Carlos Nieves, resalta que los problemas e incumplimientos en materia de tráfico no tiene como únicos protagonistas a los coches, ni todas las medidas restrictivas o reguladoras tienen este objetivo. «Hemos instalado los semáforos en estos casos para salvar a los vehículos de los peatones». La solución semafórica en Rosalía de Castro está funcionando bien, según el concejal. La antítesis a esta solución es la protección de los peatones de los coches en las aceras, lo que obliga a instalar bolardos: «No queremos bolardos porque son feos, antiestéticos, y cuestan dinero, pero no queda más remedio que colocarlos porque sino los coches invaden las aceras y les quitan este espacio a los peatones», dice Nieves.