JESÚS TOMÉ MI CALLE
01 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los caprichos urbanísticos han provocado que Altamira sea una calle secundaria y que en los bajos de sus casas apenas haya actividad. El motivo es que a un lado está la comercial rúa do Preguntoiro, y al otro, la mismísima Praza de Abastos, y los negocios siempre han preferido poner su mejor cara hacia estos dos enclaves fundamentales en la vida del Santiago más puro. Pero por eso mismo este lugar, en su día propiedad de los condes de Altamira, es tan agradable en la actualidad. Sin apenas ruidos, tiene a pocos metros infinidad de servicios de todo tipo, y además es una de los pocas zonas de la zona vieja que tienen un buen acceso en coche. En la última revisión de la circulación rodada del casco histórico se acordó que la calle fuese peatonal, pero de momento las autoridades siguen haciendo la vista gorda en una vía que, en términos de tráfico, es como un callejón, porque dos de sus tres salidas acaban en escaleras y por la tercera, que da a Cinco Calles, no cabe un coche ni de canto. La población en esa zona es mayorcita, pero también es frecuentada por gente joven como los hijos del ex-entrenador del Compostela Fernando Vázquez, que compró allí una casa, el ingeniero de la vida Pablo Parrado, o los colegas de El Correo. redac.santiago@lavoz.com