SOFÍA DE BENITO MI CALLE
13 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.General Pardiñas: podio de las calles elegantes donde proliferan los comercios de alta costura y el metro cuadrado se dispara hasta unos precios que generan mareos en los bolsillos del contribuyente medio. Rúa imprescindible en el callejero que se preste, cita ineludible para los paladares más exquisitos que no bajan la guardia a las exquisiteces del restaurante Siro, y callejón con salida a una de las avenidas con más caché de la ciudad del Apóstol: Carreira do Conde. General Pardiñas crece a ritmo de euros, turistas, taxistas, estudiantes, jubilados, pensionistas, amas de casa o universitarios. Conexión entre el Ensanche y el casco histórico, la rúa se alza derecha y no escatima reverencias para saludar a uno de los pulmones de Santiago: la Alameda. Calle de entidades bancarias, de ópticas, hoteles, tiendas de moda y locales de cosmética, joyerías, agencias de viaje, bares, restaurantes o zapaterías. Recuerdos en el pub el Corzo para los más mayores, y besos robados a última hora en La Bolera para los que no han sobrepasado la barrera de los treinta. La calle General Pardiñas despierta al son del camión de Bimbo y duerme cuando la movida ha desgastado las cuerdas de una noche de alcohol, sudor y porqué no, lágrimas. redac.santiago@lavoz.com