El caso de las minusválidas

La Voz

SANTIAGO

Si las mujeres denuncian como colectivo de género la doble jornada laboral o su exclusión del mundo del trabajo, el caso de las minusválidas añade un ingrediente más de exclusión. La Confederación Galega de Minusválidos (Cogami) denunció ayer esta «múltiple discriminación, por el hecho de ser mujeres, por tener una discapacidad, por ser de una etnia minoritaria» en esta etapa de globalización económica «que genera más excluidos». Las mujeres con discapacidad aún tienen que luchar para que se reconozca su capacidad para acceder sin obstáculos a su propia vivienda, «porque la sociedad reconozca nuestro derecho a elegir nuestro propio proyecto de vida, vivir con independencia, decidir libremente sobre nuestra maternidad, acceder en igualdad de oportunidades a la formación y el empleo o contar con asistencia sanitaria adecuada», esgrime Cogami en su manifiesto conmemorativo. Este colectivo sostiene que «la falta de formación y los problemas para acceder a un empleo siguen siendo los más graves obstáculos a la inclusión social». Aunque es alto el índice de desempleo entre las personas con discapacidad, lo es todavía más en el caso de las mujeres, que reivindican «la igualdad, no ya formal, sino igualdad real y efectiva de nuestros derechos».