RUBÉN SANTAMARTA PAISANAJE
22 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La tradicional rivalidad entre Santiago y A Coruña -aunque algunos entiendan que es la ciudad de Francisco Vázquez contra el resto del mundo- ya no se limita al fútbol o la universidad, los temas que prevalecían cuando yo me metía en el fregao. No veo discusión en ninguno de los aspectos. Ahora hay uno nuevo: el aeropuerto. Y dicen que también tenemos enemigos al sur. Lavacolla hace meses que no levanta el vuelo y la competencia empieza a estar ya dentro de la comunidad. No vale mirar fuera, a Oporto, otro aeródromo en prolongado descenso. En ese mismo tiempo, Vigo y A Coruña han recortado su diferencia hasta sobrepasar juntos a Lavacolla. Éste era un referente tan repetido, que Santiago sumase más, que nadie se paró a pensar que tal vez ya no era así. Ahora que se ha demostrado, hay quien pone el grito en el cielo y anticipa respuestas apocalípticas. Sánchez Bugallo dio la primera ayer y su propuesta de potenciar un aeródromo sobre otros no cayó especialmente simpática en las otras terminales gallegas. Lavacolla arrastra sus penas desde septiembre y no hay garantía de cambio. El Ministerio de Fomento anuncia inversiones, se instalan y prometen nuevos aparatos y se mima la que quería ser perla del cielo en el noroeste español. En el equipo aéreo de Primera que busca Cascos, una millonaria apuesta enferma y ya no cuaja. ¿Qué le pasa doctor? ruben.santamarta@lavoz.com