Las últimas rubias solidarias

La Voz

SANTIAGO

MÓNICA LÁZARO REPORTAJE Los compostelanos participan activamente en una campaña para recaudar pesetas que irán destinadas al Tercer Mundo Se han unido por una causa y su reclamo cuenta ya con la mano solidaria de miles de compostelanos. Son Cruz Roja, Intermón y Médicos sin Fronteras, tres organizaciones no gubernamentales que se han fijado como meta recaudar la calderilla que aún queda en los bolsillos de los vecinos de Santiago, y darle un adiós a la peseta a través de unas huchas solidarias cuyos fondos irán dirigidos al Tercer Mundo. La campaña, que se extiende a lo largo de toda la Península y tocará fin en en el mes de junio, ha llegado ya a cientos de comercios, entidades bancarias, cafeterías y farmacias de la ciudad del Apóstol. Será en marzo, cuando el euro entierre a la «rubia» el momento decisivo para depositar unas monedas que ya no podrán cambiarse por la divisa europea.

08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Las tres organizaciones pretenden darle el mejor adiós a la peseta mientras contribuyen al desarrollo de los países más necesitados. Para ello, ha sido necesaria la colaboración directa de supermercados, cafeterías, farmacias o grandes superficies, empresas soporte donde colocar una hucha. Los compostelanos han querido rascarse los bolsillos durante las pasadas navidades. Y entre compra y compra de Reyes, alguna que otra peseta para el Tercer Mundo. Así, hay establecimientos, preferentemente de hostelería y áreas comerciales, que han ya han conseguido llenar sus huchas. El espíritu navideño caló hondo entre los vecinos que continúan participando activamente. Asimismo, personal de las tres organizaciones continúa repartiendo huchas por los locales de Santiago. Las pretensiones apuntan a que todos los locales dispongan de una. Participación Directivos de Intermon indicaron que aunque es pronto para hacer balance de las rubias recaudadas en Santiago, hasta el momento la participación ciudadana «está siendo medianamente alta». Los compostelanos no dudan en desprenderse de una vieja moneda que irá parar a 38 países del continente africano. Pero se espera que cuando el 31 de marzo la rubia pierda su valor definitivamente, salga de los cajones para recibir sepultura en una de las huchas solidarias. Mientras, cada vez son más los compostelanos que han roto el cerdito de los ahorros, de la chatarra, de las pesetas, de la calderilla para darle un feliz final a la moneda. La solidaridad ciudadana empieza a dejar constancia y aunque de momento no puede hacerse balance, los organizadores esperan que la ciudad de Santiago «deje el listón bien alto». Asimismo, recuerdan que el fuerte turismo que se registra mensualmente en la villa «sea una fuente importante de ingresos».