Los escolares de Roxos se vuelcan este año en la recuperación de un entorno fluvial y en su jardín escolar Las torres de la catedral casi se acarician con los dedos desde el centro escolar de Roxos, pero allí se ha optado por un modelo que da la espalda intencionadamente a la ciudad. Así, se trata de aprovechar los recursos naturales de que se dispone a unos metros para ampliar la clase más allá de las letras y los números convencionales. Repiten por cuarto año en el programa Voz Natura que organiza la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre y las trescientas manos que participan casi no abarcan las actividades que proponen: reciclaje, conocimiento de fauna o recuperación de tradiciones son sólo unos ejemplos.
13 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Un aula no tiene porqué cerrarse entre unas paredes. Así lo entienden en el CEIP de Roxos, donde desde hace años se llevan realizando actividades extra en contacto con una naturaleza que tienen a su lado. Y se aprovechan de ello. El curriculum que proponen los docentes del centro abarca más allá de las asignaturas convencionales, y en ese ámbito se inscribe su propuesta de Voz Natura: aprovechar y cuidar el medio ambiente. Por lo pronto, ya se han puesto manos a la obra para recuperar un espacio junto al río Sar. Los chavales dedican un tiempo del día a limpiar y acotar parte del torrente para crear una zona de senderismo. A la recogida de escombros -la fase en la que se encuentran ahora- le sigue a renglón seguido su reciclaje. Como apoyo a esta iniciativa, los orientadores proponen el conocimiento de la arquitectura y cultura tradicional. «Estamos estudiando los molinos y puentes de la zona», ejemplifica la psicóloga Mercedes Vázquez. Los docentes quieren enseñar de este modo que no se puede vivir de espaldas al medio que tienen a su lado. ¿Y los chavales? «A ellos les encanta realizar estos trabajos porque se alejan de lo que entienden por una clase convencional», apunta la orientadora. Poco a poco, los escolares comienzan a diferenciar las especies naturales autóctonas que ven cada día y que antes les parecían iguales. El compromiso con el entorno también les lleva a repoblar los lugares protegidos: cada año sueltan peces alevines al río. Lo de hacer un cuaderno con sus experiencias ya les viene rodado.