RÚA DAS TROMPAS

La Voz

SANTIAGO

SOFÍA DE BENITO MI CALLE

08 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

A algún listillo se le ocurrió un buen día ponerle a una calle un nombre propio (probablemente fuese el suyo). Así surgieron cientos y cientos de topónimos tipo General Pardiñas, Franco, Cardenal Quiroga, Xoán XXIII que, además, y para cabreo del personal ateo, antimilitarista y apolítico, solía coincidir con curas, cardenales, papas (¿quién no tiene un Xoán XXIII en su callejero?), políticos, generales, capitanes y demás. A nadie se le ocurrió pensar que el hecho de que entre el nombre y la calle no hubiese absolutamente ninguna conexión no era una buena idea. Luego están otras como Fonte de San Antonio (con su fuente); la calle del Hórreo (en donde probablemente había un gran cabaceiro); Concheiros; Basquiños... y la rúa das Trompas, a la que por su pendiente le viene que ni pintada la nomenclatura. Más de una trompa se habrá llevado algún despistado en semejante cuesta, y, siendo retorcidos, peor parado si además iba trompa. Con lo fácil que es dar nombre a un callejero. Con hacer un referéndum entre los vecinos bastaría, sin mentar a fulanito o a menganito, que bastante tenemos con estudiarlos en los libros de Historia. redac.santiago@lavoz.com