ROBERTO BERMÚDEZ MI CALLE
03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los estorninos se amotinan en las palmeras y montan un ruido de cuidado. Huele a hierba y a tranquilidad. Los estudiantes van y vienen, vienen y van. Pelamios es la calle de módicos precios, donde viven los jóvenes universitarios y que tiene el privilegio de estar cerca de uno de los sitios más hermosos y cuidados de la ciudad: el Auditorio de Galicia. Este lugar es uno de los verdaderos termómetros estudiantiles. Los días de la semana, el trasiego invade las aceras, a primera hora de la mañana y con la llegada del mediodía. Sábados, domingos y festivos, en cambio, la calle se tranquiliza y se torna silenciosa. Las comidas son baratas, los pisos están a buen precio y las cafeterías son escenario de auténticos maratones de tute y de gloriosas tardes de fútbol, donde se juntan deportistas y celtistas. Al ambiente estudiantil, se suman las madres, que salen a pasear con sus hijos y los amantes del footing, que han encontrado allí un lugar de privilegio para trotar y bajar michelines. Pelamios debería incluirse en las guías turísticas para conocer a fondo esa ciudad de pisos de estudiantes, donde las cocinas huelen a pasta cocida. Ese espacio donde la gente corre y los niños andan en bicicleta. Ese lugar que se apasiona más con la quiniela que con el botafumeiro. redac.santiago@lavoz.com