MARIO BERAMENDI MI CALLE
03 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los escaparates se han apoderado de esta calle, convertida hoy en arteria comercial de la ciudad. Por ejemplo, donde había una tienda de muebles, esquina General Pardiñas, existe hoy un establecimiento de moda femenina que parece más una discoteca que un lugar para comprar. Esta calle, orientada al consumo, en nada se parece a la que yo conocí cuando era pequeño, a principios de los años ochenta. Todavía recuerdo el antiguo edificio de Fenosa donde hoy se levanta el Hotel Araguaney. Dentro de la nave había un descampado, cubierto por aquella fachada gris que daba al lugar un aire plúmbeo, de ciudad industrial, tipo Baracaldo. Mi memoria también proyecta la imagen de un pequeño taller para coches, que había en el garaje anexo al portal número 22. El dueño de aquel negocio era Jesús Chenel, en la actualidad propietario de un gran concesionario en el polígono del Tambre. Recuerdo verlo vestido con su mono azul de mecánico lleno de lamparones de grasa negra. Ya no queda ni rastro de estos vestigios que hoy sorprenderían a más de uno y que quizás modificarían la imagen que tienen los más jóvenes de esta calle. No está de más que sepan que donde ahora baila la gente, en la discoteca Casting, antes se divertían los gatos. mberamendi.santiago@lavoz.com