JOEL GÓMEZ MI CALLE
17 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La polémica sobre el mobiliario del parque de Bonaval no debiera desvirtuar el enorme acierto de haber aprovechado este espacio para disfrute público. El lugar ofrece múltiples posibilidades, independientemente del respeto que merece el arquitecto. Bonaval me hace pensar siempre en Bernal de Bonaval, aquel juglar que se había considerado compostelano y que ahora se da como natural del sudoeste galaico, y a quien se atribuyen cantigas como la conocidísima «A dona que eu am''e tenho por senhor/ amostrade-mh-a, Deus, se vos en prazer for,/ se non dade-mh-a morte». Podría valorarse la hipótesis de rentabilizar esa zona verde con una orientación evocadora del rico simbolismo medieval de Compostela. Retomar, por ejemplo, la vieja idea de materializar una ruta de los trovadores, con término en la ciudad, donde tendría cabida un parque con protagonismo para la lírica Galego-Portuguesa, como homenaje a una época de oro. Ir al parque y leer cantigas santiaguesas como aquella de Airas Nunez que principia con los populares versos de «Porque no mundo minguou a verdade/ punhei un dia de a ir buscar/, e u por ela fui [a] preguntar/» constituiría un singular atractivo y una nueva riqueza urbana. redac.santiago@lavoz.com