XOSÉ GARCÍA EL CRONÓMETRO Noela Prado Vázquez, cinturón negro de kárate
22 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Noela divide su tiempo entre el gimnasio y la Facultad de Biológicas. Con 18 años consiguió el cinturón negro, primer dan, de kárate. Un año después, ve la posibilidad de conseguir el tercer dan, pero le costará varios años de esfuerzo. Sus manos, dulces como su rostro, guardan en secreto una furia largamente trabajada en su Melide natal. -¿Qué hace una chica en un deporte como éste? -Empecé, como quien no quiere la cosa, a los seis años, por proposición de mis padres. Me dieron a elegir entre la música u otra actividad de tiempo libre. Mi hermano, que tenía cuatro años, iba a clases de kárate, así que yo también quise ir con él. -¿Le costó mucho conseguir el primer dan? -Todo un verano entrenando a jornada completa. No se trataba sólo de practicar los ejercicios marciales. Además, tenía que hacer un entrenamiento de resistencia, con ciclismo, carrera y natación. -¿De dónde saca tiempo? -Siempre quise a andar a carreras de un sitio para otro. Cuando estudiaba bachillerato, tenía clases mañana y tarde en el instituto. Después, iba al gimnasio, para salir de allí corriendo e ir a clases de violoncello, en el conservatorio, vestida con ropas de karateka. -¿Y cómo se compaginan los entrenamientos con los estudios de Biología? -Apenas tengo tiempo para entrenar. Sólo voy los viernes un par de horas a clase. -¿Tuvo que utilizar alguna vez el kárate en la calle? -No. La práctica de un arte marcial te hace más pacífico. -¿Se arrepiente de haberle dedicado tanto al kárate? -No, al contrario. Me arrepiento de no haberme esforzado más. Al principio, lo tomé como una afición. Ahora ser profesor de kárate es un posible trabajo con futuro.