DAVID F. VILLAR MI CALLE
07 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.No es la primera vez que se escoge la rúa da Rosa en esta sección. So pena de ser repetitivo, he elegido esta arteria compostelana porque ya no es lo que era, porque las obras realizadas en los últimos meses han mutado definitivamente su identidad. Se ha abierto la circulación y, ayer, desde los cristales del autobús, pude comprobar y recordar el nuevo y el viejo aspecto de A Rosa. Las fotografías sirven para ejercitar la memoria gráfica, y la de arriba es útil para rebobinar la película de nuestras vidas por unos instantes. En la mía, la rúa da Rosa ocupa un carácter secundario. El principal recuerdo lo ocupan las esperas de antaño en la parada del autobús, cobijándome como podía de la lluvia en la mercería de la esquina. Sin embargo, me gusta el nuevo aspecto que tiene la calle. Más humano, con más arboles, con aceras anchas y con menos espacios para aparcar. El tráfico y la falta de aparcamiento son problemas graves en nuestra ciudad pero, de cualquier modo, las personas y su bienestar deben estar por encima de los coches. El urbanismo de las ciudades tiene que estar al servicio de los ciudadanos, y no al revés. En este sentido, las obras en a rúa da Rosa -en el suelo y en el subsuelo- van encaminadas a este objetivo. redac.santiago@lavoz.com