La Fundación Cela celebrará su próximo curso en el paraninfo que está en obras

Uxía López Rodríguez
UXÍA LÓPEZ PADRÓN

SANTIAGO

ANXO ABALO

El escritor padronés despidió a los cursillistas agradeciendo su «lealtad hacia esta institución y la cultura» La Fundación Camilo José Cela, de Padrón, clausuró ayer su curso con el anuncio de que el próximo se celebrará en el «paraninfo» que está en construcción y que representará «un gran avance arquitectónico y técnico» para las actividades docentes, según palabras del propio escritor. El auditorio se ubica en la última casa del conjunto de Iria-Flavia adquirida por la institución celiana. Por lo demás, el miembro electo de la Real Academia Española, Guillermo Rojo, aportó ayer una perspectiva menos común de la obra de Cela al profundizar en ella a través de algunas aplicaciones de lingüística informática.

13 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La jornada de clausura del curso contó con la presencia, en la última de las tres conferencias, de Camilo José Cela, quien despidió a los 65 cursillistas agradeciendo su «lealtad hacia la fundación y hacia la cultura». Asimismo, les anunció ya que el próximo año el curso se celebrará en el paraninfo y adelantó que será un «gran avance arquitectónico y técnico» para la celebración de actividades docentes. Previamente, el catedrático de Lengua Española de la Universidad de Santiago centró su intervención en realizar una «aproximación cuantitativa» a la obra celiana, su vocabulario y léxico. Guillermo Rojo habló así de que el vocabulario de parte de la producción literaria del Nobel tiene más de tres millones y medio de formas ortográficas distintas, sin contar signos de puntuación, cifras o fechas aunque sí nombres propios. Cada 30 palabras aparece una nueva y, en longitud, la mayor parte de ellas tienen entre siete y nueve caracteres. Repasó, asimismo, la lista de las cien formas más frecuentes en los textos del autor padronés así como de los veinte verbos, de modo que el «ser» es el más utilizado con un 12% y el «quedar» el que menos. Por último, Guillermo Rojo aseguró que había que «desplazar» este interés a los estudiosos y especialistas de la obra del Premio Nobel de Literatura, que deben tener en cuenta las aplicaciones de lingüística informática para concentrar datos y sacarle «significado desde una perspectiva literaria».