La ciudad da la espalda a una huelga que tuvo su principal efecto en el transporte

R. S. SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Los incidentes más notorios, que provocaron las críticas de Concello y comerciantes, se registraron durante la madrugada Para algunos, festivo, para otros, de trabajo, pero para nadie fue una jornada normal. Santiago se desayunó el viernes de huelga autonómica en silencio, sin obras, con restos de los piquetes de la noche anterior y a la espera de los que venían a impedir la apertura de los negocios desde primeras horas. Aún así, los negocios compostelanos terminaron abriendo en su mayoría.

15 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El único sector que notó la huelga fue el transporte, especialmente a zonas limítrofes, que se suspendió. Según explicaban en la estación de autobuses, la acción de los piquetes impidió que salieran los servicios mínimos, y en los pasillos de aún se quedaban varios pasajeros. Para algunos colegios tampoco hubo transporte. La administración pública, uno de los pilares de la ciudad, sí notó incidencias, tanto en la Xunta, donde algunos funcionarios cogieron el día de sus vacaciones, como en el Concello, donde los pasillos se encontraban casi vacíos. En las grandes superficies comerciales, la convocatoria fue cara y cruz. Mientras en el Centro Comercial Compostela no se registró ninguna novedad, en Área Central un numeroso grupo de piquetes hizo ronda durante dos horas. En San Pedro y Concheiros, trabajadores y dueños esperaban en la puerta de sus negocios para bajar la trampa hasta que pasara la concentración sindicalista. Después continuaron sus tareas. El mismo ritual se repitió en toda la ciudad, con especial incidencia a medida que se acercaba la hora de las manifestaciones. Tanto el Concello como comerciantes criticaron con dureza los incidentes de la madrugada. Para el alcalde Sánchez Bugallo, «a folga é lexítima, pero nunca deste xeito». Compostela Monumental, por su parte, protestaba por lo que consideraba una falta de efectivos policiales y aseguraba que los comerciantes cerraron «por la violencia de los piquetes». En el área comarcal apenas se notó la convocatoria. Tan sólo algunas empresas funcionaron con servicios mínimos, y otras reforzaron su seguridad.