«Por favor, échennos una mano»

I.C. SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Los vendedores ambulantes dicen que les tratan como a ladrones y piden que les dejen trabajar Hay en Compostela medio centenar de buenas razones para practicar la integración social. Son los vendedores ambulantes, en su inmensa mayoría mujeres gitanas, expulsados por la Policía Local de la Praza de Abastos. Ahí se habían asentado pese a carecer de autorización. «Nos tratan como a ladrones, pero sólo queremos trabajar honradamente para comer», explica Araceli Jiménez mientras trata de calmar los ánimos de sus compañeras. «Por favor, echen una mano a esta gente», suplica.

06 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Éste ha sido un invierno aciago para los vendedores ambulantes. El mercadillo de los jueves en Salgueiriños es una ruina y «el que tenía un poco de mercancía para vender, se la ha comido», explica la portavoz de este colectivo, Araceli Jiménez. Hace ya tiempo que empezaron a operar «de tapadillo» en la zona de la Praza de Abastos y en los últimos meses aquello acabó por convertirse en un mercado ambulante paralelo. Los comerciantes legalmente establecidos hicieron valer sus derechos y la Policía Local decidió intervenir. «Tú dime qué vamos a hacer ahora cincuenta familias, no hay para comer, ni para pagar los pisos sociales. Hay mucho joven y se van a echar a la droga», advierte Araceli a voz en grito en medio de la concentración celebrada ayer en el mercado del casco histórico ante la atenta mirada de varios agentes municipales. Los ambulantes añoran aquellos tiempos en la Praza dos Bombeiros (hoy del Irmán Gómez), cerca del mercado de abastos, y ahora desempolvan la reivindicación de ese feudo para su mercadillo, los martes y sábados. Los jueves, en Salgueiriños. Pero el Concello no está por la labor. Otra alternativa que estudian es el alquiler de unos bajos cerca de la Praza, a razón de entre 4.000 y 7.000 pesetas por cada puesto. Araceli explica a sus compañeras que «tenemos que hacer una huelga, bien tranquilitas» si antes del martes el Concello no les abre algún camino. Ese día tienen previsto manifestarse desde la Praza de Abastos hasta el Pazo de Raxoi. «Señor alcalde, por favor, arregle primero lo que tiene en casa», suplica Araceli, «no pedimos nada del otro mundo, porque esto se puede solucionar».