La crecida de los ríos hace que se repitan en la comarca las inundaciones de enero

La Voz

SANTIAGO

FORXÁN

Pontemaceira, Bertamiráns, Sigüeiro o Padrón son algunas de las zonas más perjudicadas por el agua Los núcleos de la comarca que están situados cerca de los ríos han vuelto a vivir en las últimas horas la pesadilla húmeda de diciembre y enero. Pontemaceira, Sigüeiro, Portomouro, Bertamiráns, Pontevea o Padrón son algunos de los lugares donde el agua ha provocado más problemas. Muchos vecinos todavía no se habían recuperado de las pérdidas de los temporales anteriores y han vuelto a ver cómo se repite la historia. Los servicios de emergencia han trabajado duro y las motobombas de gasolina se han convertido en una herramienta indispensable en las zonas más castigadas. En algunos casos los afectados buscan culpables.

21 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

E. FORJÁN / N. MIRÁS SANTIAGO La crecida del Tambre provocó una importante inundación en Pontemaceira, en el Concello de Ames. El nivel del agua superó el metro de altura sobre la carretera y se situó, según los afectados, en las mismas marcas que durante los temporales de enero pasado. En lo que va de año, es la tercera vez que los vecinos de la zona tienen que abandonar las viviendas que más cerca están del cauce fluvial. Es el caso de una familia de seis miembros que no ha conseguido levantar cabeza desde las pasadas inundaciones. Sin embargo, en el lugar vive un matrimonio de ancianos que se niega a dejar su propiedad y que, no obstante, se mantiene alerta en la planta superior de la casa. El dueño de un restaurante que tenía pensado abrir el próximo fin de semana, después de haber hecho obras para reparar los daños de enero, se planteaba ayer, con el agua por las rodillas, no volver a abrir nunca, tal era el desastre. Enfado vecinal En la parte de Pontemaceira que pertenece a Negreira, el río cubrió varios molinos, así como terrenos de labradío en la zona de A Barquiña, donde se construyó un dique de tierra frente a una nave industrial y dos casas de planta baja para evitar que entrase el agua. El río Barcala también se salió de su cauce e inundó varios bajos en la zona de Ponte Negreira y del Pazo do Cotón, arruinando también cosechas enteras y pequeños puentes de comunicación entre núcleos. El área recreativa del Refuxio de Cobas estaba ayer bajo las aguas, al igual que el Ponte dos Castros. Los vecinos de Pontemaceira siguen culpando a Fenosa de las inundaciones que padecen en sus viviendas. Denuncian que la empresa no abre lo suficiente las puertas de la presa Barrié de la Maza para evitar la inundación de dos centrales eléctricas situadas en Noia, lo que perjudica seriamente a quienes tienen sus propiedades en la zona cercana al embalse.