La música gallega entre «boom» y «bluf»

M. BECEIRO SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Las mayores productoras asentadas en Santiago dicen que no hay industria y piden la implicación de la Administración Berrogüetto, Susana Seivane y Carlos Núñez triunfan en el «Celtic Connections». El último disco de Milladoiro, «Auga de Maio», es el primer CD de un artista español que se sitúa en The «25 Essential Records of 2000», del programa norteamericano «Echoes». Una de las grandes revistas de música clásica del mundo, «Golderg», califica como mejor disco de música antigua del año el «Códice Calixtino» del Coro Ultreia. Pero las tres grandes productoras y distribuidoras de esta música, ubicadas en Santiago, coinciden en que no hay una industria musical y que para ello es necesaria una implicación de la Administración.

02 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Productoras y distribuidoras temen que este boom sea meramente coyuntural. En consecuencia, creen que habría que aprovechar el momento y crear una industria cultural galega, para lo que se necesita una implicación de los organismos públicos. Quique Costas, de la productora Cormorán, no dice que tenga que ser la administración la que asuma el rol de empresario, pero sí que «ten que haber unha política de subvencións ou exencións fiscais que facilite o investimento nesta industria». Los productores se quejan de que mientras los libros tienen un IVA reducido, en los discos alcanza el 16%. El problema, según el portavoz de Cormorán, es que «o disco non é considerado un obxeto de consumo cultural». Todos tienen claro que «a música non é so un espectáculo de diversión de masas sinón un elemento definitorio da nosa identidade». Moisés Suárez, director comercial de Clave Records, entiende que igual que las empresas textiles reciben apoyo para tecnología e infraestructuras, las industrias del mundo de la cultura tendrían que contar con las mismas ayudas. Clave Records, que recibe e-mails desde EE.UU. solicitando sus productos, no pudo estar en el Midem, porque un stand cuesta allí un millón de pesetas.