Un inmenso chubasquero

La Voz

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER / ÁLVARO BALLESTEROS

AMBIENTE, lo que se dice ambiente, hubo poco. Algunos celtistas contumaces se acercaron hasta San Lázaro y desafiaron los sabios consejos de Protección Civil. Lo mismo hicieron algunos seguidores de la escuadra local. Pero, el tiempo, ya digo, no invitaba a esa generosa entrega forofa que presidía otros derbys de antaño, con las aficiones hermanadas. FRIALDAD, humedad, seriedad y otras muchas palabras concluidas en el mismo sufijo presidieron la vida del palco. El tiempo se encargó, otra vez, de robar el protagonismo de quienes lo ostentan habitualmente: los presidentes Caneda y Horacio Gómez. EN LAS GRADAS, el público estaba en remojo y más preocupado de que se cayese una cornisa del estadio que de que alguno de los dos equipos consiguiese batir el marco contrario en la piscina. Como había que estar resguardado, faltaban las pancartas y apenas se vislumbraban camisetas celestes, bien viguesas o compostelanas. El público era en sí un inmenso chubasquero. EN SEMEJANTE borrasca era previsible que los improperios contra el árbitro apenas se escuchasen y que, ayer, los clásicos silbidos condenatorios fuesen los de la ventisca, además de la lluvia, que se encargó de aguar una fiesta en honor al Rey. El temporal de hoy estará al margen del resultado. Contra la lluvia de declaraciones, la de agua. Que moja mucho más.