«Con la venia, señoría»

La Voz

SANTIAGO

El primer juicio con jurado celebrado en Santiago pone de manifiesto la necesidad de mejorar el proceso ¿No es más cierto que el primer juicio con jurado que se celebró esta semana en la sala compostelana de la Audiencia Provincial de A Coruña ha sido todo un acontecimiento? Valgan las formas verbales típicas de la justicia para contar los detalles de un proceso novedoso en Santiago. Al ser el primero, hubo más de una perla para recordar, desde lo improvisado del escenario a los lapsus del fiscal, pasando por un rocambolesco lenguaje que precisa revisión con urgencia. Dejando al margen el caso que se juzgaba, sobre el que no sería adecuado frivolizar, el asunto da para escribir una tesis o, mucho más propio, un buen sumario.

02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

N. M. SANTIAGO A la espera de que terminen las obras de ampliación de los juzgados de Fontiñas, el primer juicio con jurado se celebró en la sala de bodas. Se compraron a propósito las once sillas que ocuparon los miembros del jurado, nueve más dos suplentes. La falta de espacio era evidente. Mientras aguardaban que comenzase el proceso, los periodistas, la familia del acusado, la familia de la víctima, algún morboso y el propio acusado, acompañado de la correspondiente pareja de la Guardia Civil, compartían el mismo pasillo, estrecho y raquítico. Ya en la sala, varios detalles llaman la atención. Por ejemplo, la acusación particular y la defensa comparten la misma mesa, y tan estrechos que las togas parecen una sola. Sin embargo, a su lado, el fiscal exigió una mesa particular, además de una robusta silla giratoria con respaldo alto. Claro que el fiscal era nada menos que el fiscal jefe del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Ramón García-Malvar. El calor es insoportable a ratos; las quejas por lo mal repartido que está el espacio son evidentes.