La ley pone cerco al recreo

MARIO GONZÁLEZ SANTIAGO

SANTIAGO

Más de tres mil alumnos de Santiago del segundo ciclo de ESO no pueden salir del recinto escolar en los descansos ¿Nuevo concepto de enseñanza? ¿Excesiva rigidez de las leyes? Un sinfín de preguntas se ciernen sobre la norma que impide a los alumnos de segundo ciclo de ESO salir del recinto escolar durante el recreo. Esta orden expresa de la Xunta, de 1997, afecta en Santiago a 3.263 estudiantes de centros públicos y privados; 1.593 de tercer curso y 1.670 de cuarto. El Rosalía ha propuesto que los estudiantes de 14 a 16 años descansen fuera del instituto si media una autorización expresa de los padres. Propuesta que secundan centros como el Eduardo Pondal o el Xelmírez y a la que son más reacios los colegios privados, como La Salle.

21 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Más de tres mil alumnos de Compostela, cuyas edades oscilan entre los 14 y 16 años, tienen restringida la salida fuera del recinto escolar en horas de recreo. En los centros de la ciudad, la polémica ha desatado opiniones contrapuestas. El Eduardo Pondal y el Xelmírez se adhieren a la propuesta del Rosalía y consideran que es oportuna la iniciativa de remitir una circular a los padres para que den la autorización a sus hijos. Esta hipótesis la ha respaldado recientemente el Defensor del Pueblo. Juan Fernández, director del instituto de Conxo, anuncia que someterán la medida a debate en el próximo claustro. De momento, sus estudiantes no salen «por imperativo legal». Este profesor entiende que la apertura de puertas en el recreo contribuiría en un mejor rendimiento académico. Manuel Miguel López, máximo responsable del Xelmírez, se expresa en términos análogos y recuerda que el centro ya hizo el año pasado una consulta entre los padres de los alumnos de cuarto de ESO. La mayoría de los tutores, dice, dio el visto bueno para que sus hijos salieran al campus sur. Adecuarse a la norma En los centros privados de Santiago hacen otra interpretación del problema. Ángel Hernando, director de La Salle, sostiene que la actuación del colegio va en consonancia con lo que marca la ley y con la «jurisprudencia y las sentencias que, en algunos casos, han sido desfavorables a centros y profesorado». Desde otro conocido centro privado compostelano, su responsable señala que «a esas edades los niños no pintan nada en la calle». Sea como fuere y a la espera de que algunos directores pongan en práctica la nueva propuesta, lo cierto es que, de momento, todos los institutos y colegios que imparten segundo ciclo de ESO cumplen la normativa en esta materia. La orden expresa de la Xunta de prohibir a los alumnos la salida del recinto en horas de recreo o de descanso afecta en Santiago a una cifra considerable de estudiantes: 1.593 de tercero de ESO y 1.670 de cuarto.