Los pequeños comercios dicen que tienen dificultades para vender el típico postre de Santiago a los participantes en el cónclave católico El Encuentro Internacional de Matrimonios Católicos en Santiago está dejando una rastro de ingresos en la ciudad, pero también de quejas. Pequeños comerciantes de la ciudad denunciaron ayer la competencia desleal «de una empresa distribuidora» que vende la conocida tarta de Santiago. Su queja se fundamenta en el hecho de que durante el encuentro se ofrece a estas siete mil personas el famoso dulce a un precio que los organizadores dicen es «el más barato» de la ciudad, con las consiguientes pérdidas. Para algunos comerciantes consideran «indignante que se diga que el producto que ellos venden es el más barato de Santiago».
19 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Un comerciante puesto en contacto con este periódico denunciaba una práctica puesta en marcha por una distribuidora de Santiago en lo que él denomina «competencia desleal». Esa es su principal queja. Argumenta que en estos encuentros organizados venden a los asistentes el dulce típico de Santiago bajo la premisa de que «es el más barato de Santiago». Pero, continúa, las cifras cantan. «Ellos venden la tarta a mil pesetas cuando normal es que en los comercios se encuentre a cien pesetas menos», y ahí, continúa, «está el engaño». Los clientes, sin embargo, no se molestan en contrastar las cantidades «si ya les ofrecen el producto los organizadores del evento». Su negocio de souvenirs, dice, sufre las consecuencias de la venta de este producto con ocasión de los numerosos encuentros que durante el verano se celebran en la capital «ya que yo no puedo atraer tanta gente como ellos». Aunque no quiere decir nombres, ese ellos apunta hacia la empresa distribuidora de estos dulces «que se llevan un beneficio muy amplio al ser más de siete mil personas». No responsabiliza a los hoteles que acogen estos congresos. Esta situación, según el comerciante, se viene produciendo desde 1993 «y ya se puso en conocimiento de la Xunta, pero es un tema tan complicado que se les escapa de las manos» y espera poder llevar adelante algún tipo de medida de protesta. Esta situación, según su queja, ha llevado a algunos comerciantes a rebajar ostensiblemente el precio de las tartas e incluso a regalar productos aparte con el dulce. La tarta de Santiago, concluía, se puede encontrar a 700 pesetas.