El incumplimiento de los servicios mínimos provocó un caos circulatorio en Santiago
SANTIAGO
LA HUELGA DEL TRANSPORTE El conflicto dejó a Compostela prácticamente sin enlaces por carretera con la comarca y las principales ciudades gallegas La huelga del transporte público provocó ayer un caos de tráfico en Compostela y la incomunicación de la ciudad por carretera con toda la comarca y las principales ciudades gallegas. El incumplimiento generalizado de los servicios mínimos en el transporte interurbano tuvo una nítida repercusión en la estación de autobuses compostelana, donde un día normal entran o salen unos 850 vehículos y ayer lo hizo medio centenar. La avalancha de vehículos privados colapsó los accesos a Santiago y el centro urbano en horas punta, en una jornada ya de por sí complicada para el tráfico por la vuelta al colegio.
18 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.A las 16.30, en la dársena de la estación de autobuses sólo había corrillos de trabajadores en huelga y algunos policías nacionales que se ignoraban mutuamente. Y un autobús de Castromil que a duras penas había llegado por la mañana de Muros con una rueda pinchada por un piquete en el Camiño Novo. En el hall de la terminal, docenas de viajeros frustrados y desesperados querían saber si iban a poder coger su autobús. «¿Cal é o próximo para Negreira?», pregunta un usuario en la ventanilla de Hermanos Ferrín, con la de Castromil la única en la que había alguien tras el cristal. «Ás seis», responde el empleado. «¿E vai saír?». «O máis probable e que non», dice con desgana. «¿Pero non é un servicio mínimo?», replica el usuario desesperanzado. «Si, claro, ¿e que?», zanja la charla el trabajador. La falta de información agravó una jornada caótica marcada por el incumplimiento de los servicios mínimos interurbanos. En el transporte urbano de Trapsa sí se respetaron. Aunque algunos autobuses interurbanos pudieron operar fuera, a la estación de autobuses dejaron de llegar a las doce de la mañana. Ni siquiera las empresas con líneas nacionales e internacionales, ajenas a la huelga, pudieron operar. Algunas suprimieron enlaces y otras buscaron alternativas. Enatcar llevó a los viajeros en taxi fuera del límite provincial, donde ya pudieron subirse a un autobús con destino a Barcelona.