A Santiago me voy

La Voz

SANTIAGO

ESMERALDA LÓPEZ

O ESPELLO

23 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

La falta de acuerdo con los propietarios de los terrenos demora la construcción de las áreas de servicio periféricas EL TIEMPO ha dado algo de cancha a los visitantes de Santiago. Peregrinos y turistas pudieron pasear ayer por el Obradoiro y no limitarse a esperar bajo los soportales a que la lluvia amainara. Algunos aprovecharon el buen tiempo incluso para tumbarse sobre la piedra. ASÍ PRECISAMENTE, tumbados, estaban Francisco y su novia Jas, dos músicos madrileños que empezaron el camino en O Cebreiro, junto a su perrita Luna y que tuvieron que llegar a Santiago para pasar su primera noche en un albergue. LA SATURACIÓN que sufren muchas zonas del camino, hace que se habiliten hasta las iglesias para acoger a todos los peregrinos. Así lo confirmó un grupo de Segovia que venía desde O Cebreiro. «Hemos dormido en hostales porque al llevar el coche ya no lo hemos intentado en los albergues», comenta una de las tres Araceli que se han embarcado en este viaje. Y mucho más lejos emprendieron el camino dos jóvenes extranjeros que llegaron anteayer a Compostela. ADRIAN SALIÓ de Holanda hace 21 días y a un ritmo de cien kilómetros por jornada a lomos de su bicicleta, se colocó en Santiago. Junto a él, Mathew también tiene una peculiar y complicada ruta que contar. De Inglaterra llegó a Santander en ferry y de Santander, se marchó hacia Pamplona para iniciar el camino de Santiago desde allí. MUCHOS GRUPOS de ciclistas se vieron ayer por el Obradoiro. Aunque algunos no llegasen al completo. Es el caso de los dieciocho amigos valencianos de la peña La vici de la bici que dejaron de camino a un compañero con la clavícula rota. «Todo nuestro esfuerzo se lo queremos dedicar a Tony y a Blasco» decían ayer al llegar a Compostela. Lo dicho, una peña muy unida hasta en la desgracia. ANDANDO O EN bicicleta. Todos ellos comparten un objetivo: llegar a Santiago. Cada día la Praza do Obradoiro rebosa peregrinos que han visto recompensado su esfuerzo. Y cada uno de ellos con una anécdota a punto para quien quiera preguntarle, su pequeña contribución a la historia de la ruta Xacobea.