Cruce de culturas en Compostela

MÓNICA VÁZQUEZ SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Una delegación japonesa de casi doscientas personas visita la ciudad y hoy cubrirá un tramo del Camino Francés Alrededor de las once y media de la mañana de ayer la Praza do Obradoiro se llenó de adolescentes japoneses. Eran los cerca de doscientos miembros de la expedición que el pasado lunes arribó al aeropuerto de Lavacolla.

22 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Están en Compostela para hacer una corta pero intensa visita, unos días de intercambio cultural que van a contribuir a estrechar lazos entre dos países diferentes pero con puntos en común. Desde hace dos años, la provincia meridional de Wakayama está unida a Compostela «por el hermanamiento de nuestros caminos: el de Santiago y el de Kumano», explica Hidemhijo Ishibasi, Subdirector del Ministerio de Educación. Por eso, este año la elección de Compostela no fue arbitraria. El camino japonés de Kumano, de doscientos kilómetros, también empezó a recibir peregrinos a principios del siglo X y, aunque se trate de un centro religioso frecuentado por devotos de una religión politeísta, ahí radica la singularidad del hermanamiento entre gallegos y japoneses. Con sus gorras de colores y divididos por grupos de 35 chavales, disfrutaron ayer de media mañana para curiosear por las tiendas de souvenirs compostelanas y cargarse de bolsas llenas de regalos. «Este es el único momento que van a tener para comprarles alguna cosa a sus padres», comenta Ken, uno de los guías de la delegación. Será uno de los pocos momentos que tengan libre estos muchachos japoneses dentro de la apretada agenda que se ha marcado la delegación. Apenas tres días en Santiago pero tiempo suficiente para comprobar las delicias de la gastronomía o disfrutar de una visita guiada a la Catedral. Ayer fueron recibidos en el Concello por el segundo teniente alcalde de Compostela, Luis Toxo, en un acto durante el que no faltó intercambio de regalos y hasta una improvisada interpretación de canciones populares japonesas. Un día ajetreado que incluyó un recorrido por la Catedral y una visita hasta Combarro, en Padrón. Apenas 48 horas en Santiago fueron suficientes para que Natsuki, Mari, Yuko y Misaki, cuatro jovencitas japonesas, tuvieran muy claro que lo que más les ha llamado la atención es la Catedral y el enorme trabajo que debió suponer para su constructor. «La cultura japonesa se caracteriza por las construcciones en madera, por eso les llama la atención», aclara Ken. Una ocasión única para el cruce de culturas. Hoy, será para ellos el último día en Compostela y sellarán su paso haciendo un tramo del Camino Francés. Una invitación en el aire para que el año que viene sean peregrinos compostelanos los que hagan la ruta de Kumano.