El indio de Compostela

La Voz

SANTIAGO

EVA MILLÁN.

25 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

SE LLAMA José Manuel Montero, aunque es más conocido como El indio de Compostela. Ese no es sólo su apodo en nuestra ciudad, sino también en varios puntos de España. La razón es que cuando empieza el mal tiempo, coge las pinturas de guerra y las plumas y se va en busca del sol a Marbella o Valencia. Por extraño que parezca le encanta su profesión, sobre todo ahora que ha encargado un nuevo pedestal, después de los quebraderos de cabeza que le ocasionó el famoso tronco. A partir de ahora lo podremos ver en la Plaza del Obradoiro subido a uno de metacrilato que tiene la altura que, según dice, aconseja el Consorcio, exactamente 120 centímetros. Su récord de permanencia en el podio está en, nada más y nada menos, que un total de veinte horas haciendo el indio. SÓLO HACE un pequeño paréntesis a la hora de los vinos. Pica algo y sigue su jornada. Ahora, entre las fiestas de la Ascensión y la bonanza climatológica del verano en Compostela, empiezan los días duros de trabajo. Pero él es feliz. Conoce gente, le encanta llamar la atención de los niños y procura vivir con dignidad. El día del Pilar lo recuerda como uno de los de mayor recaudación. Por cierto, que nos contó que la corporación no deja caer muchas monedas pero sí colabora con él de otra manera. Le custodiaron el tronco en el que se subía hasta que regresó de las fallas de Valencia. El indio de Compostela había «aparcado» el tronco en la fuente donde bebían antiguamente los peregrinos y sus caballos, pero alguién le llamó para advertirle que había desaparecido.