El vuelo

Eva Foces Pereira

RELATOS DE VERÁN

22 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hizo las maletas, se puso unas botas y se marchó. Dejó atrás una relación tóxica, un bucle de maltrato que siempre acababa en reconciliación. Menos esta vez.

Había soportado gritos, peleas, golpes, celos y mil cosas más. Pero siempre había creído que eso era amor. Tomar esa decisión le costó, no sabía qué iba a pasar o a dónde podría ir, desde hacía bastante tiempo siempre le decían qué hacer.Pero ahora estaba sola, en el medio de un aeropuerto sin saber a dónde ir.

—Hola, me gustaría saber si puede recomendarme algún vuelo que salga pronto, si puede ser que no sea muy caro.

—Sí, señorita, así es. Pero debe decirme a dónde quiere viajar.

—Mmmmm…. Me da igual. A un sitio lejos de aquí.

Y se colocó el pelo detrás de la oreja, sin darse cuenta del gran moratón que tenía debido a una discusión unos días atrás.

—¿Qué ha pasado? ¿Está bien? -Sí, sí… fue solo un golpe. -Ah, bueno, ¿Qué le parece ir a Brasil?

Cogió el billete y esperó su vuelo. No tenía a nadie allí ni sabía a qué parte de Brasil la mandarían, tampoco sabía nada de portugués, pero le dio igual. Estaba feliz por no haberse convertido en un número más. Cuando subió al avión empezó a pensar en toda la gente que le había advertido de que los comportamientos de su marido no eran correctos.

Se empeñaba en controlar su dinero, lo que hacía, a dónde iba, con quién y cómo iría vestida… Y lo peor era que ella lo toleraba. Miles de pensamientos pasaron fugaces por su cabeza y se dio cuenta de que había tenido suerte. Suerte de que no la hubiese matado en una de sus trifulcas.

Recordó una vez en la que él la agarró demasiado fuerte por el cuello y comenzó a darle patadas. Y que ella no dijo nada, solamente dejaba que las lágrimas cayeran por su rostro. Le llenó de tristeza pensar en todo lo que había pasado pero se alegró de no estar en una caja de madera. Le dieron ganas de gritar, de gritar todo lo que no había gritado en su momento.

Pero, de repente, se dio cuenta de que alguien más subía al avión e iba hacia ella. Su cara… Era él. Y esa cara fue lo último que vio.

Eva Foces Pereira. Estudiante. 14 años. Ferrol.