Luna

Jorge García Rodríguez

RELATOS DE VERÁN

27 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Todos los días, a las puertas del centro comercial, sentada en el suelo, con sus enormes ojos negros tras sus gafas redondas de pasta color azul, me encuentro con ella.

Siempre tengo a mano alguna moneda y antes de dejarla caer sobre su tapa de caja de zapatos, ya estoy recibiendo su sonrisa. De todas las personas allí presentes, la que menos motivos tiene para sonreír, es la única capaz de transmitir paz y alegría.

Nunca intercambiamos palabras, nunca nos preguntamos quiénes somos, ni nos interesó de donde venimos, ni qué nos llevó a nuestro estatus. Solo una mirada y una sonrisa, siempre, día tras día, sin faltar a nuestra cita.