Sin rumbo

Ana María Iglesias Cabarcos

RELATOS DE VERÁN

Ana María Iglesias Cabarcos. 13 años. Lugo. Estudiante

10 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Estoy en un sitio extraño, nuevo para mí, vagando sin rumbo, sin saber a dónde ir, rodeado de altos y frondosos árboles, los más altos que he visto. He observado que cantan una preciosa canción al ritmo del viento, no entiendo nada. ¿Por qué he ido a parar a un bosque?

Intento recordar lo último que he hecho; en ese momento llevo las manos a la cabeza para pensar, y con horror descubro que están manchadas de sangre, me miro al cuerpo y hallo una herida espantosa en mi estómago, no sé ni cómo pude levantarme sin sentir dolor alguno. En ese momento siento unas ganas tremendas de echarme a llorar, tirarme al suelo y dejarme morir ahí, pero sé que tengo que luchar por vivir, quiero volver a ver a John, a Sara, a Jack, a Charlotte, jamás renunciaría a nada de eso.

Dejo de pensar en cómo pude llegar allí y me centro en cómo hacer un vendaje para detener mi hemorragia. Enseguida me quito la camisa y me la ato en el estómago tapando la herida, pero sé que este alivio será pasajero. No sé si voy a salir de esta, pero debo intentarlo, corro, corro más de lo que nunca corrí a pesar de estar herido, solo veo árboles y muchísima vegetación. Sé que no duraré mucho en este estado pero tengo esperanzas, sigo corriendo, a pocos metros veo una casa de campo junto a un lago, decido correr hacia ella para pedir ayuda.

Llamo a la puerta, una niña pequeña y delgaducha con ropas viejas me abre la puerta, y en cuanto la familia me ve en ese estado decide llevarme al hospital, donde estoy ahora recuperándome favorablemente, con visitas continuas de familiares y amigos, y en cuanto a lo de aparecer en ese bosque solo sé que alguien me pegó un tiro en el estómago y debí parar allí, pero ya lo investigare, no voy a quedarme sin saber nada.

Estoy más tranquilo y ahora ya ha pasado todo y en pocos días podré volver a mi casa.