Sonidos

Cristina Grela Cespón

RELATOS DE VERÁN

Cristina Grela Cespón. 29 años. Milladoiro. Secretaria de dirección

05 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

No hicimos álbum de fotos, pero sí banda sonora. Primero fueron los llantos y luego palabras que no eran tal. Los granos de arroz dentro de un recipiente que hacía de sonajero. El nombre con el que tenía que llamarte. Risas. La primera caída. Una canción de Manolo Escobar que sonaba en todas partes una y otra vez. La introducción de los dibujos que veía para comer. La del programa de radio que emitía el partido de los domingos. El pitido que anunciaba gol.

Los pies contra el agua del mar cuando me daba un chapuzón. El sonido de las olas. El del viento. El de la arena contra la sombrilla. El toque de pelota entre raqueta y raqueta de los que sí podían jugar. El de los niños cuando se derrumbaba un castillo de arena.

El «arrastro», el «embido» y el «quiero vale cuatro» de los abuelos. El de la máquina de coser de la tía Paca, que se fue mucho antes de escribir esta carta. El de mamá fregando los platos hasta que llegó el lavavajillas.

La felicidad de cada aprobado. Los gritos descontrolados del último. Las teclas de tu ordenador, que te hablaban, que eran tan especiales como tú.

El silbido de los pasos de peatones, aún no sé de dónde sacabas el valor. El del bastón al abrirse, al rozar cada esquina.

La voz grave del médico al pronunciar la palabra más temida. El sonido metálico al abrirse las puertas del ascensor cuando te llevaron a quirófano. Los pasos del cirujano al volver, aquellos malditos pasos. La resignación que expresa un suspiro. El crujir de los huesos con el abrazo más profundo.

Los ánimos de los otros profes cuando volví a clase, los aplausos de los niños de primer curso (mis niños) cuando les conté que trabajaba en esto por ti. Ellos tampoco tendrán álbum de fotos, pero yo seguiré haciendo bandas sonoras. Por ellos. Por ti. Papá.