Joao Ribeiro, el dj del mundo del lujo que empezó en Sanxenxo y ahora hace bailar a Messi o DiCaprio

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

SANXENXO

Mateo Boffano

Ameniza las bodas y las fiestas de las marcas más exclusivas del mundo

30 oct 2023 . Actualizado a las 19:17 h.

Son las diez de la mañana y Joao Ribeiro está trabajando. Por la tarde tiene un evento de Clinique y está dando el último repaso a lo que pinchará en esa fiesta. En unos días le tocará poner la música en una celebración de Sephora. Esta es su agenda a cortísimo plazo. A medio plazo ya implica coger aviones. Él trabaja casi siempre de día derribando con su esfuerzo todos los estereotipos que acompañan a un pinchadiscos. Porque si algo se ha propuesto este disyóquey de Sanxenxo es labrarse un futuro a base de trabajo sabiendo siempre cómo quería hacerlo y de qué forma. Ha pasado de pinchar en Portonovo para sacarse un dinero a amenizar las fiestas a las que acuden Messi, Leonardo di Caprio o Cristiano Ronaldo en el Beso Beach Club de Formentera, donde es disyóquey residente durante todo el verano.

En poco más de una década ha pasado de su pueblo natal a recorrer el mundo para trabajar en fiestas privadas y estar entre los favoritos del mundo del lujo. ¿Cómo lo ha hecho? «Empecé pinchando en Fuerza 7 en Portonovo para sacarme un dinero y vi que me gustaba, pero tenía claro que yo no quería trabajar de noche. Así que empecé a enviar currículos a chiringuitos y hoteles de Baleares, Marbella, en sitios de costa, y me contestaron del Gecko Beach Club de Formentera», recuerda Joao. Este hotel boutique fue su primera y exitosa parada. Su desembarco fue una sensación entre los clientes, muchos de ellos internacionales. «Me empecé a hacer conocido en Baleares para un público extranjero y un día me llamaron del Beso Beach Club de la isla», explica. Ese primer paso que dio hacia uno de los lugares más exclusivos del archipiélago nunca pensó que fuese determinante en su vida. A pie de pista hace bailar a todos los que se pasan por un espacio al alcance de muy pocos. Desde este club de Formentera ha amenizado las vacaciones de Messi, Leonardo di Caprio o Cristiano Ronaldo, habituales de este lugar. «Empecé a conocer al público español y me abrió más puertas para trabajar», recalca. Hasta pinchó en la boda de la influencer Teresa Gonzalvo.

Quería llegar a Ibiza. Ese era uno de los objetivos que se había fijado y que cumplió este verano. «Pachá Ibiza es el Real Madrid de las discotecas, pinché en Lio y en Pachá, es lo que quería desde que llegué hace una década», apunta Joao, que va tachando objetivos en su meteórica carrera. Pero antes de lograrlo, este sanxenxino quiso probar suerte en Miami y en la Riviera Maya. «Yo nunca tuve un padrino y me fui marcando mi camino», advierte. En Miami la oportunidad le llegó en el Soho Beach club, donde hasta puso música a las clases de yoga de la élite social de la ciudad. De ahí se fue a Playa del Carmen para explorar el mundo latinoamericano. Eso también le abrió nuevas puertas. «Este verano he estado en tres bodas en Santo Domingo y una en Bali», comenta Joao Ribeiro, que se ha convertido también en el favorito del público latinoamericano. En estos diez años lleva 200 bodas de 20 nacionalidades distintas.

Fiestas privadas

Tras los veranos en Formentera, el invierno lo pasa en Madrid, donde tiene los eventos privados de marcas como American Express, Porcelanosa, Dior, Bvlgari o Rolex y es el disyóquey residente del grupo Panthera y Rubicón. Toca para la élite en todo el mundo, pero le gusta estar a pie de pista, mezclado con los asistentes para ver de cerca cómo disfrutan. No es habitual de eventos muy grandes, pero si estuvo el pasado invierno en Marchica, en la estación de Formigal ante más de seis mil personas, y en el Recorda Fest Coruña.

«En mi trabajo el 95 % es el boca a boca», reconoce Joao Ribeiro, que ya se permite seleccionar los trabajos que quiere hacer. Él tiene muy claro cuál es el camino que hay que seguir. «Cuando me llegan propuestas, estudio las que me convienen y muchas de ellas, sobre todo las bodas, va por el feeling con la persona y no solo por el dinero», explica el disyóquey de Sanxenxo, que prosigue: «Si me pagas el doble, pero yo ya di mi palabra a un evento o una fiesta, no la voy a cancelar». Esa es su filosofía de trabajo. Y le funciona.

Mucho de lo que es hoy en día, Joao Ribeiro se lo debe al deporte. Fue piragüista profesional. Dedicaba su vida a una disciplina en la que llegó a competir en un Mundial con la selección española, pero como le pasa a algunos, una lesión truncó su carrera. Una hernia discal se cruzó en su camino y tuvo que aparcar la pala para siempre. Pero incluso de eso aprendió. «La disciplina del deporte me llevó aquí. Siempre me he tomado esto como un trabajo serio, que es lo que es», apunta Joao, que se muestra profesional en todo lo que afronta.

A pesar de haber tocado techo al pinchar en Pachá Ibiza, todavía tiene sueños por cumplir. Su próximo objetivo está en el Festival de Música y Artes de Coachella Valley, en Colorado, o en meterse más a fondo en el continente asiático. «Cuando vas a otra parte del mundo, tienes los nervios de cómo va a salir. Piensas, ‘me han traído hasta aquí y estoy fuera de mi zona de confort. ¿Voy a poder hacer que la gente se lo pase bien?'», subraya Joao, que sigue disfrutando cada vez que se pone los casos y empieza a pinchar, igual que lo empezó haciendo hace más de una década en Portonovo.