La bolsa de locales vacíos estanca el precio del alquiler comercial en Galicia

El metro cuadrado apenas ha subido dos euros de media desde hace casi tres años


redacción / la voz

La oferta y la demanda es la única ley que impera para marcar el precio del alquiler de las zonas de compras. Poco a poco, se van ocupando cada vez más locales de los muchos que quedaron vacíos como consecuencia de los efectos de la crisis. Pero todavía hay superficies disponibles en muchas de las principales zonas comerciales de Galicia, y eso hace que el coste por metro cuadrado, lejos de encarecerse, se mantenga a la baja. La carencia de un indicador oficial que refleje la realidad del mercado del alquiler en España deja en manos del sector de la consultoría el manejo de unos datos que si en algo coinciden es el estancamiento de los precios.

 Menos moda y más cañas

Según el estudio de locales comerciales de Gesvalt, agencia de valoración y consultoría inmobiliaria de referencia en el sector, el inmovilismo de los precios es más patente en comunidades como Galicia, en donde el metro cuadrado comercial apenas ha subido dos euros de media en los últimos tres años, al pasara de 46 euros en el 2016 a los 48,1 recogidos en el informe publicado en julio de este año. Según el análisis del rango de precios, los leves incrementos se concentraron en las ciudades de A Coruña y Lugo; y en menor medida en Vigo; mientras que en Ourense y Pontevedra permanecen invariables. ¿El motivo? Sobran bajos vacíos. De hecho, las inmobiliarias consultadas son de la opinión de que el coste debería de haber bajado más. Pero los propietarios no están dispuestos a bajar sus locales, y optan por aguantar con ellos cerrados a la espera de buenos operadores, advierte la consultora inmobiliaria. «El problema es que ya ni las grandes cadenas pueden arriesgarse a pagar una renta alta, porque la rentabilidad está cayendo, especialmente tras la bajada de las ventas en el sector de la moda de los últimos meses», explican estas fuentes. La crisis del comercio permite apreciar ya en las calles gallegas un cambio en la tendencia del volumen de locales ocupados por marcas de moda, que están sufriendo una transición hacia el negocio de la restauración. Según Sandra Daza, directora general de Gesvalt, «estos establecimientos de comida y bebida cuentan en muchos casos con rentabilidades superiores a los de otros tipos de comercios minoristas, lo que facilita su entrada en estos ejes con un flujo constante de clientes». De momento, la moda sigue dominando en las principales arterias de compras, pero los expertos predicen que el cambio de cara de estas calles continuará, porque en la era de las ventas por Internet los restaurantes tienen un futuro menos incierto que las tiendas de ropa y el trasiego de peatones seguirá aumentando a medida que la comunidad gallega siga batiendo año tras año récords de turistas. Los que no bajan, y no lo van a hacer son los grandes locales. «Las distribuidoras y operadores de grandes superficies continúan su búsqueda para posicionarse en el centro de las ciudades, lo que está provocando una escalada de precios en los bajos de gran tamaño, mucho más escasos», afirma Sandra Daza.

El coste en las calles más transitadas sigue inaccesible para el autónomo

Los precios no suben, pero autónomos y pequeñas pymes se las ven y se las desean para encontrar un local comercial en una calle medianamente transitada, a un coste que puedan asumir. Dice la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) que franquicias y grandes cadenas siguen copando la actividad comercial en todas las grandes ciudades, desplazando al comercio tradicional, que cada vez lo tiene más difícil. «Solo hay que darse un paseo por los centros urbanos para ver cómo muchos comercios abren y cierran en pocos meses o colocan el cartel de se traspasa», advierte el sector. A todo ello hay que sumar el negocio electrónico y una práctica ya extendida que no gusta al sector. «Muchos clientes van a probar o a ver el producto a las tienda, pero luego lo compran por Internet, y el pequeño negocio local pierde la venta», dicen.

Llegan las «flag ship» de la banca: se busca bajo grande en zona «prime»

La concentración bancaria, la necesidad de ajustar los costes, y la digitalización han acabado con millares de oficinas de bancos en toda España. No hay calle en Galicia en la que le reestructuración del sistema financiero no haya dejado al menos un local vació.  Según datos del Banco de España, al cierre del primer trimestre del 2019, la banca ya tenía menos de 26.000 oficinas, cuando en el 2008 llegó a contar con más de 46.000. Y el volumen del ladrillo del sector financiero seguirá reduciéndose ya que, por ejemplo, y según el proceso de ajuste más reciente, el Santander pretende cerrar más de mil oficinas dentro del proceso de absorción del Banco Popular. Augusto Lobo, responsable de Retail de JLL (Jones Lang LaSalle), explica que el sistema bancario lleva ya años optimizando sus redes, un proceso que tiene que ver no solo con las fusiones y adquisiciones, sino con el cambio de las relaciones con los clientes, porque el 95 % de las operaciones ya se hacen por el móvil y por Internet. «La banca ya no tiene la misma necesidad de espacios físicos, no solo en ejes secundarios sino en zona prime. Al mismo tiempo que suelta metros cuadrados, que vende o alquila, la banca también está en una búsqueda activa de locales en ubicaciones centrales para fidelizar a sus clientes, creando unas nuevas oficinas que siguen la estela de las denominadas flagship store, el modelo de supertiendas que se ha impuesto en todo el mundo», asegura el experto. La consultora inmobiliaria CBRE confirma que, desde hace más de un año, todos los grandes bancos buscan abrir una de estas oficinas singulares en las calles principales. «Esta vuelta de los bancos a las calles prime se debe a que buscan un nuevo canal para llegar al cliente y tener acceso a la gente joven, igual que ya han hecho operadores de otros sectores como la moda o las telecomunicaciones».

Recuerda CBR que las flagship son establecimientos diseñados para convertirse en el buque insignia de una marca, su tienda más representativa, y en la que se trata de ofrecer a los clientes experiencias más allá de la propia compra de sus productos o servicios, en este caso bancarios Este es el nuevo modelo de oficina que está implantando Abanca en los centros más relevantes de su red comercial. «Se aúna la atención más especializada con los últimos avances en tecnología», explica la entidad. Por lo que respecta a las sucursales de los ejes secundarios, la cosa cambia, ya que la situación del comercio en esas zonas es diferente. Tanto CBR como JLL consideran que estos locales vacíos, aún numerosos en Galicia, pueden ser «idóneos» para el comercio de proximidad y el sector servicios: supermercados, tiendas de conveniencia, gestorías, servicios sanitarios.

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