Los Barbeito están de moda

Los gemelos Juan y Jesús jugaron este fin de semana juntos en liga por primera vez desde que visten la camiseta granate

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pontevedra / La Voz

Nacieron con cinco minutos de diferencia. El primero fue Juan y después llegó Jesús. Lo mismo ocurrió con su debut en el primer equipo del Pontevedra. Primero llegó Juan y después Jesús, en este caso con una diferencia de dos meses. Al primero lo convocó Luisito y al segundo fue Luismi quien lo alineó. Y después de 13 años dándole patadas a un balón juntos, los hermanos Barbeito cumplieron su sueño el pasado fin de semana cuando Luismi los puso en el once inicial frente al Fabril. Era su debut con el primer equipo en liga; un mes ante lo habían hecho en la semifinal de Copa frente al Escobedo en Pasarón. ¿Nervios? Ninguno. Ni siquiera cuando los llamaron.

Juan recuerda que estaba en cama cuando Luisito lo sacó de la cama para decirle que iba a entrenar con el primer equipo porque iba a jugar aquel domingo, mientras que a su hermano lo recuperó Luismi. «Me dijo que saliese y lo hiciese igual que en juveniles», explica Jesús. Este último reconoce que la del pasado sábado en Abegondo fue «una experiencia muy bonita, pero verme en el partido de Copa en Pasarón con mi hermano, con quien llevo jugando desde niño, fue muy importante».

Sentados ahora en el banquillo del Pontevedra en el estadio de Pasarón comentan lo cómodos que se sienten jugando juntos. «Es como cuando éramos niños, mi hermano es un apoyo en el campo», señala Juan, mientras Jesús reconoce que cuando estaban en el juvenil y primero llamaron a su hermano ni siquiera se le pasó por la cabeza pensar que por qué no pudo ser él. «Para mí, Juan es un orgullo, solo pensé que estaría bien jugar los dos algún día en Pasarón», comenta.

El sueño se ha cumplido, ahora solo queda mantener al equipo en la categoría, aunque sus padres seguirán a sus gemelos allá donde vayan. «Incluso nuestra hermana se está empezando a aficionar y ahora siempre va a vernos», comenta Juan, que reconoce que si hay alguien feliz de sus logros es su abuelo. «Siempre nos llama después de todo, ahora lo ve por la tele», comenta desde el césped de Pasarón después de entrenar.

Solo Luismi sabe si mañana volverán a contar ante el Talavera. «Ahora toca trabajar mucho, creo que haber jugado estos partidos puede ser un toque de atención para que no se relaje nadie. El puesto te lo puede sacar cualquiera», resume Jesús, antes de regresar a su casa familiar de Portonovo, cuna de granates. Los Barbeito están de moda.

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