Un punto que sabe a poco

Pontevedra y Cacereño empatan sin goles en una tarde anodina en la grada y el césped


pontevedra / la voz

Hay jornadas desapacibles para todo lo que no sea tumbarse en el sofá al calor de una buena estufa. De esas en las que el frío y la lluvia laminan incontables voluntades para salir de casa. Los más de 2.000 valientes que ayer se dieron cita en Pasarón seguro que dudaron en algún momento de la tarde sobre su decisión de renunciar a las comodidades de la vida contemplativa para acudir a apoyar al Pontevedra. Porque su equipo no logró pasar del empate sin goles ante un Cacereño con oficio, pero sobre todo porque no se vio demasiado juego sobre un césped, todo hay que decirlo, que colaboró bien poco con el espectáculo.

Por primera vez en la temporada, al Pontevedra le costó un sudor y lágrimas crear juego y ocasiones de gol en su propio feudo. La escuadra de Luisito anduvo imprecisa en las suertes que deciden los partidos: el último pase y la definición. El equipo, no obstante, se reivindicó a partir del esfuerzo e ingentes dosis de compromiso, con certeza la clave de bóveda del excelente rendimiento que acredita a estas alturas de la campaña.

El encuentro no arrancó de cara para los granates. Luisito había avisado en la previa que el Cacereño es un equipo con más calidad que puntos, y así se vio sobre el terreno de juego. El cuadro visitante se hizo con el medio campo durante el primer tercio del duelo, aunque todos sus avisos llegaron desde fuera del área. Valverde, en el minuto 8 tras un inocente error de Pablo, Koffi y Cueva, en el 15 y el 19, pusieron a prueba a Edu. Y los tres chocaron con la seguridad del guardameta local, un seguro tanto con los guantes como con el pie.

El Pontevedra no estaba a gusto. Acusaba problemas para construir juego y enlazar con los tres de arriba. A la media hora, sin embargo, los de Luisito rompieron la atonía inicial y empezaron a cercar el área del Cacereño, especialmente por la banda derecha gracias a la sintonía entre Jandrín y Adrián. Jacobo en dos ocasiones, Borjas y Pedro avisaron con cierto peligro, aunque ninguno de sus disparos acabó entre los tres palos.

La experiencia es un grado

El Cacereño es un equipo con oficio y, viendo el panorama, cortó por lo sano metiéndole al partido grandes dosis de intensidad física. Con varias entradas de relativa dureza y continuas interrupciones, logró desactivar la reacción granate y llegar al descanso con vida.

A la vuelta de los vestuarios, con Carnero ya en el campo por un batallador Pedro, se vio al mejor Pontevedra. Subió dos marchas la presión tanto en el centro del campo como en las próximidades del área rival y empezó a forzar pérdidas que generaron confusión entre los extremeños. Entre Jacobo, Queijeiro y un hiperactivo Jandrín facturaron varias aproximaciones a la meta de Vargas que desgraciadamente quedaron en nada. No era la tarde de los granates.

La más clara la tuvo sin embargo Verdú en el ecuador de la segunda mitad en una fantástica incorporación por su banda. Queijeiro vio la carrera de su compañero y delineó un preciso pase que dejó solo al lateral ante la portería del Cacereño. El caso es que, entre que estaba ligeramente esquinado y que Vargas lo encimó como un rayo, el balón se fue alto.

A esas alturas de choque, el rival granate se conformaba con el empate. Y eso se trasladó al campo en forma de algunas escaramuzas y pérdidas de tiempo que hipertensaron a la grada. Luisito decidió jugársela entonces con los cambios. Retiró a Jandrín y a un central, Pablo, retrasó a Kevin a la defensa y dio entrada a Tomás y Anxo. La fórmula, que entrañaba sus riesgos, no le salió mal porque el Pontevedra logró mantener la posesión, aunque le faltó inspiración para traducir ese control en goles. Al final, un punto que sabe a poco para un equipo que, eso sí, camina con paso firme por la categoría.

Goles: 0-0.

Árbitro: Alberto González Hernández. Amonestó a Verdú (minuto 28), Jacobo (45) y Borjas (81) por el Pontevedra. Y a Palero (45), Toni (59), Zubi (89) y Aarón (92) por el Cacereño.

Incidencias: Encuentro disputado en el estadio de Pasarón ante algo más de 2.000 espectadores

Edu, Adrián, Verdú, Pablo (Anxo, minuto 81), Capi, Kevin, Jandrín (Tomás, minuto 81), Queijeiro, Borjas, Jacobo y Pedro (Carnero, minuto 45).

Vargas, Palero, Toni, Mansilla, Gonzalo, Aarón, Amaro, Cuerva, Valverde, Leo (Álex Díaz, minuto 87) y Koffi (Zubi, minuto 74).

Luisito: «Estivemos imprecisos pero houbo moito esforzo»

Luisito no es amigo de la retórica. Sus diagnósticos son siempre fáciles de entender. Ayer, reconoció que su equipo no estuvo fino con el balón en los pies, aunque destacó la entrega de los jugadores: «Estivemos imprecisos e mal no último pase. O campo non axudaba moito, todo hai que dicilo, pero tamén houbo moito esforzo e compromiso por parte dos meus xogadores». También se mostró ambicioso al asegurar que, para él, un empate «é como unha derrota», no sin antes dejar claro que el Pontevedra «é o equipo sorpresa da categoría, non deste grupo, senón dos catro».

Respecto del rival, insistió en la idea que ya había avanzado durante la semana: «Eu sabía que ía ser un partido moi difícil. O Cacereño é un equipo moi rocoso con xogadores experimentados». Sobre los cambios, admitió que fueron un riesgo, pero en su espíritu solo cabía la victoria, de ahí que tomase esas decisiones.

El técnico granate, en todo caso, advirtió que de ahora en adelante es previsible que los partidos sean más trabados y complicados, ya que «os de abaixo apretan unha barbaridade».

Luisito tiene claro que, ante la salida inminente de Tubo, deberán llegar más jugadores. Ayer, en las redes sociales se especulaba incluso con el ex Ranger Nacho Novo, que no logró un acuerdo con el Rácing de Ferrol, aunque sus exigencias económicas son elevadas. La semana que viene, Luisito tendrá que hacer malabares con la alineación porque ayer Borjas vio una amarilla con la que completará ciclo y Kevin sufrió un fuerte golpe en el tobillo que lo mantendrá como duda.

Por su parte, el entrenador del Cacereño, Ángel Marcos, consideró como justo el resultado del encuentro de ayer, habida cuenta de que «hubo una primera parte para cada equipo. En la primera hemos sido protagonistas nosotros, y la segunda ha sido más de ellos. Aunque ninguno de los dos hemos tenido ocasiones demasiado claras».

La entrega del equipo

Al Pontevedra se le podrá reprochar que ayer no estuvo fino con el balón, pero poco hay que decir sobre la entrega con la que los jugadores granates comparecieron sobre el terreno de juego. La grada reconoció el compromiso de los suyos.

La ocasión perdida

Analizada la trayectoria del equipo, lo cierto es que ayer se dejó una gran ocasión para meterle distancia a los rivales que tiene por debajo y recortar distancias con los de arriba, ya que los empates de varios de ellos jugaban a favor del Pontevedra.

El coraje de Kevin

Luisito tiene en Kevin a uno de sus ojitos derechos dentro de esta plantilla. Ayer lo volvió a demostrar al mantenerlo en el campo todo el encuentro pese a que el centrocampista sufrió lo suyo para acabar por un golpe recibido en la primera parte.

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