La barcaza del pánico

SUSO LOUSA

PONTEVEDRA CIUDAD

AREOSO | O |

05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA CEREMONIA del desconcierto y la salida por peteneras no tiene fin en estas tierras arousanas. Vale que ni en A Coruña ni en Pontevedra surgiese un maldito fulano con dos dedos de frente para plantearse en su momento que el cierre del puente de Catoira traería mil y un sinsabores a los atribulados habitantes de este paraje puntero, dicen, de entre los que ofrece Galicia. Vale que, descubierto el entuerto, llevemos un par de semanas retrasando lo inevitable y encomendándonos a todos los santos. Lo que ya no vale es que una solución a la desesperada y a todas luces peligrosa se cuele entre los dedos de nuestros gobernantes y se convierta en dramática y esperpéntica realidad. Entiendo que, ante el monumental desbarajuste, los afectados recurran a cualquier cosa para intentar salvar el Ulla. Pero una barcaza de estas con las que los betanceiros remontan el Mandeo cargados de metílico y empanada, no es la mejor forma de garantizar un tránsito fluido, sino el mejor método para acabar flotando boca abajo en la ría. ¿Qué aseguradora será la guapa que dé cobertura a semejante navío? ¿Qué estudios se han realizado sobre las condiciones de tal navegación? Sentidiño.