CARMEN G. DE BURGOS CRÓNICA Un fallo municipal pudo costar hasta 6.010 euros a una firma de Poio
08 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.uería dejar claro la importancia de este tema pues, en el caso de que decidan seguir adelante con la multa, significaría que cada vez que hubiera una avería no podríamos reparla hasta tener su permiso, lo cual significan horas de espera, o incluso días, si ocurriera un sábado». Con este escrito dirigido al Concello de Poio la concesionaria del servicio de saneamiento del municipio, Ferroser, ponía de manifiesto su incredulidad ante las causas de la sanción que se le imponía. Hasta un millón de pesetas (6.010,12 euros) pudo haberle costado a la empresa un error involuntario cometido por el Ayuntamiento. Dos ceros de más en un informe municipal que avisaba que se estaban acometiendo unas supuestas obras en la carretera que sube desde el Monasterio de San Xoán hasta el lugar de Vilariño fueron la causa. Cada uno a lo suyo El hilo conductor de la historia: un diálogo por escrito en el que cada uno hablaba de lo suyo. Ferroser no terminaba de comprender que la Diputación hubiese denunciado a la concesionaria por hacer una pequeña zanja de siete metros para arreglar una avería. El organismo provincial, por su parte, seguía empeñado en que ninguna empresa puede pedir permiso para hacer una obra de unas características determinadas, y luego cavar en el suelo una longitud de hasta setencientos metros, y sin solicitar una nueva licencia. De hecho, un desaguisado que parece tan fácil de entender con una conversación de menos cinco minutos llevó a Concello, Diputación y una empresa que sólo quería que varias decenas de vecinos tuviesen agua suficiente para ducharse a la mañana siguiente, más de dos meses de explicaciones, escritos, denuncias y recursos. Eso sí, una vez que el Ayuntamiento se dio cuenta del verdadero motivo de tal jaleo, y tras una pequeña sesión local de bromas y risas -todo sea dicho-, el problema parece que se ha resuelto. Los responsables locales se pusieron en contacto con los provinciales y les expusieron el pequeño malentendido. Según un informe municipal, el error está aclarado y, previsiblemente, Ferroser se ahorrará la multa. «Así, cualquiera se pone a sanear nada», pensarían mientras comían las uvas al son de las doce campanadas los responsables de Ferroser.