Cuatro años sin poder entrar en casa

José Antonio Neira denuncia que unas piezas de hormigón bloquean el acceso a su casa de A Peroxa (Moraña) sin que las autoridades municipales intervengan


Moraña / la voz

Está muy cansado de luchar, tanto que hace meses que ha tirado la toalla y, junto a su mujer, ha alquilado un piso en Pontevedra. José Antonio Neira, un ingeniero que vive en Madrid pero con orígenes gallegos, levantó en una finca de la familia de su mujer en A Peroxa (Moraña) la vivienda en la que pensaba disfrutar de sus ratos libres, de sus vacaciones y de su jubilación. Al final, se ha terminado convirtiendo en su pesadilla.

Hace unos cuatro años, el mismo día en el que el Concello de Moraña y Patrimonio le concedieron la autorización para cerrar sus terrenos y habilitar una entrada a los mismos, «nos colocan unas piedras y piden automáticamente un licencia para hacer un muro de cierre» que les hubiera bloqueado su entrada. «Para que no se enteraran en Patrimonio que era nuestra finca pusieron que era propiedad de otra persona», añade.

La realidad es que, desde entonces, lo que tendría que ser el acceso a su vivienda está bloqueado por tres hileras de grandes bloques de hormigón. «Por la fuerza nos impiden la entrada. Hubo amenazas -las denuncias se han ido archivando- hasta que legamos a un punto que dijimos que nos vamos de aquí, alquilamos un piso en Pontevedra donde nos venimos en vacaciones y esto lo dejamos», remarca, al tiempo que reconoce que la situación es especialmente dolorosa para su mujer, ya que nació a apenas un tiro de piedra de la finca donde construyeron la casa.

Asegura que cuando se marcharon tuvieron que requerir la presencia de la Guardia Civil para evitar males mayores. En este sentido, reprocha al Concello de Moraña y especialmente a su alcaldesa, Luisa Piñeiro (PP), que no hayan hecho nada por solucionar su situación -ayer por la tarde se trató de recabar su valoración, pero no fue posible contactar con la regidora-. Es más, incide en que ya habían abandonado la propiedad cuando el gobierno local le remitió una carta a su mujer requiriéndole para que limpiase la finca.

«Aquí ya no voy a volver más», se lamenta José Antonio Neira, quien reconoce que tiempo atrás fue condenado a abonar una multa por, supuestamente, insultar a uno de sus vecinos, un hecho que él niega que se produjera. «No nos dejan tocar las piedras y eso que están en dominio público y protegido medioambientalmente. Y Patrimonio archivó la denuncia que hicimos».

«Estoy jubilado, estoy en Madrid y lo que quiero es descansar», insiste, quien está convencido que entablar un procedimiento judicial «me va a costar más dinero que otra cosa». José Antonio se ha puesto en contacto con Cruz Roja para destinar su vivienda a un alquiler social para que se haga cargo de ella una familia que necesite de un techo donde pasar su vida.

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