Los vigilantes de la ría

Los concellos costeros intentan completar la contratación de socorristas para atender, al menos, los arenales distinguidos con la bandera azul


Este fin de semana solo los bañistas que acudieron a cuatro playas de Sanxenxo pudieron tener la tranquilidad de saber que había socorristas por si acaso. Pese a que la ola de calor actuó como espoleta empujando a miles de personas a los numerosos arenales de la ría de Pontevedra, solo Sanxenxo tuvo cierta capacidad de reacción al ser el primero en situar a sus baywacht, pero solo en los arenales de Areas, Silgar, Canelas y Montalvo, los más concurridos. Lamentablemente quienes optasen por acudir a playas de otros municipios ribereños no encontraron a los vigilantes en sus torretas, todavía vacías al menos, hasta dentro de un par de fines de semana.

La mayoría de los concellos costeros han retardado el despliegue de sus vigilantes hasta completar las contrataciones, que preferentemente establecen que la prestación del servicio arranca el 1 de julio. Siempre que hayan podido reclutar y seleccionar entre los aspirantes -bastante más escasos ahora que hace unos años- aquellos que cumplan con los requisitos y acepten las condiciones laborales para ser socorristas de playa. Una papeleta cada año más complicada.

Garantizar las de bandera azul

La ría de Pontevedra cuenta con 21 arenales distinguidos con bandera azul en este año 2017. Sanxenxo es, de nuevo, el referente, con 11 enseñas medioambientales. Completan Marín y Bueu con cuatro playas cada cual, y Poio, con dos arenales galardonados. Se mantiene la media de años anteriores en la ría.

De modo que repetimos uno de los ganchos que motivaron convertir las Rías Baixas en uno de los cinco destinos turísticos nacionales preferentes, lo que se tradujo en la avalancha de visitantes que recibimos en el 2016. Un resultado extraordinario que instituciones y agentes económicos aguardan repetir e incluso mejorar como ya se aventuró hace meses con motivo de nuestra comparecencia en Fitur 2017.

Como ya es clásico, vendemos paisaje, gastronomía y tranquilidad. Si, por encima, las condiciones meteorológicas terminan de ayudar al sector, pues aún mejor. Dentro de esa imagen que proyectamos, la seguridad en las playas es muy importante.

Sanxenxo, que ejerce su liderazgo en la ría pontevedresa, sabe que la presencia de socorristas y demás servicios complementarios en las playas imprime carácter. Por tanto, el Concello que ahora preside Telmo Martín se obliga a desplegar cerca de 60 vigilantes solo para atender el servicio en los once arenales con bandera azul. Idéntica obligación tienen los concellos de Poio, Marín y Bueu para atender la demanda que comportan los arenales de Xiorto, Cabeceira, Portocelo, Mogor, Aguete, O Santo, Lapamán, Portomaior, Area de Bon y Lagos.

La virtud de anticiparse

Se prioriza la atención en las playas emblemáticas, a costa de aminorar, o en el peor de los casos, desistir de socorristas en las restantes playas de estos municipios ribereños.

Aunque parten de posiciones diferentes en cuanto a capacidad económica y recursos humanos, tres de los concellos de la ría optaron por anticiparse al problema de contratar a los socorristas. Con meses de antelación, Sanxenxo, por un lado, y por otra parte Marín y Bueu en coalición, anunciaron y celebraron cursos de preparación para jóvenes desempleados de estos concellos que pudieran reunir las aptitudes. La flexibilización de la normativa autonómica en esta materia, que se conoció a principios de año, ciertamente ha ayudado también a simplificar el acceso a la titulación necesaria.

Aun así, Sanxenxo tenía dificultades para completar la nómina de socorristas que precisa, mientras que las necesidades de Marín y Bueu se cubrieron con la bolsa de 32 aspirantes que realizaron el cursillo y las prácticas en primavera.

Poio resuelve como el año pasado con la contratación directa de socorristas, además del apoyo de los voluntarios de Protección Civil del Concello. Y caso aparte es la capital de la provincia, donde la única playa de mar, en Placeres, no tendrá servicio de socorristas por la escasa afluencia de bañistas, pero sí en cambio los dos arenales fluviales en el Lérez y en el Verdugo, que son atendidos desde el sábado 17 por contratados y personal de Cruz Roja. Solo con carácter permanente en la playa urbana, mientras que en Ponte Sampaio será en festivos y fines de semana.

Crisis de vocaciones

La Federación Galega de Socorrismo ya lo advirtió hace tiempo: trabajar como socorrista de playas en los meses de verano ha perdido atractivo. El coste del cursillo, la complejidad de las pruebas de acceso y el salario a percibir (que oscila entre 700 y 1.300 euros, según concellos y condiciones) son las causas de una evidente crisis de vocaciones, más manifiesta en los dos últimos años.

Paralelamente se ha producido una inquietante escalada del número de víctimas por ahogamiento en Galicia. En el 2015, las estadísticas cifraron 35 fallecimientos y en el 2016 casi se duplicó, computándose 59 víctimas. Si esta escalada sigue en este verano del 2017, concellos y Xunta de Galicia, junto con el sector turístico, deberán empeñarse en resolver una carencia que supone un error tremendo para la aspiración de seguir convirtiendo Galicia en Galifornia. La seguridad en las playas y zonas de baño es un servicio estratégico.

DOMINGO, 18 DE JUNIO DEL 2017

Delegado: Christian Casares Berg / Jefe comercial: Ángel Viñas Cue

La Voz de Pontevedra

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